Un informe de la Fundación Encuentro revela que el 58,7% de los hogares urbanos recurrió a algún tipo de financiamiento durante el primer trimestre de 2026.
La morosidad de los hogares argentinos alcanzó un récord del 12,9% en julio, en un escenario en el que las familias recurren al crédito, las compras en cuotas y otras formas de financiamiento para afrontar sus gastos.
Según pudo saber Notas de Actualidad, desde el Gobierno sostienen que el aumento del endeudamiento está relacionado con una mayor disponibilidad de crédito. Sin embargo, un nuevo informe de la Fundación Encuentro, elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), plantea otra lectura: la proporción de hogares que se financia no está en su máximo histórico, pero una parte cada vez mayor tiene dificultades para cumplir con sus obligaciones.
Endeudamiento de los hogares: ¿cuántas familias recurren al financiamiento?
Durante el primer trimestre de 2026, el 58,7% de los hogares urbanos recurrió a algún mecanismo de financiamiento.
El dato muestra un nivel elevado, pero no representa el máximo de la serie histórica. El mayor registro se había alcanzado en el cuarto trimestre de 2019, cuando el 61,6% de los hogares declaró haber recurrido a algún tipo de financiamiento.
Morosidad récord: 38% de las mujeres menores de 25 años tiene deudas atrasadas
La comparación resulta relevante porque pone el foco en una diferencia: hoy no necesariamente hay más hogares endeudándose que en otros períodos, pero sí existen mayores dificultades para afrontar los pagos, de acuerdo con la interpretación planteada por la Fundación Encuentro.
El escenario también permite observar que el acceso al financiamiento atraviesa a distintos sectores sociales, aunque con diferencias importantes según los ingresos y la situación laboral.
«Está toda documentado»: Bausili reveló dónde están las reservas de oro del Banco Central
Quiénes se endeudan más en Argentina
El financiamiento está presente tanto entre los hogares de mayores ingresos como entre los de menores recursos. Según los datos relevados, 7 de cada 10 hogares de mayores ingresos recurren a algún tipo de financiamiento, mientras que entre los hogares de menores ingresos lo hace alrededor de 6 de cada 10.
La diferencia también aparece al observar la composición familiar. Los hogares en los que hay niños o niñas presentan una mayor utilización del financiamiento: alcanza al 62,8%, frente al 52,7% de los hogares sin niños.
Esto muestra que la necesidad de recurrir a cuotas, compras fiadas u otras alternativas de financiamiento no se limita a un determinado nivel de ingresos y también está vinculada con las características y necesidades de cada hogar.
El empleo formal también marca una diferencia
La situación laboral del jefe o jefa del hogar aparece como otro de los factores asociados al acceso al financiamiento. Entre los hogares cuyo jefe o jefa es asalariado formal, el 71,1% recurre al financiamiento. En los hogares encabezados por un trabajador informal, el porcentaje baja al 55,8%.
El dato muestra una diferencia importante: contar con un empleo formal puede facilitar el acceso a determinadas herramientas de crédito, mientras que los trabajadores informales presentan mayores restricciones. La situación es todavía más marcada entre los hogares con personas desocupadas.
Según el informe, estos hogares recurren al financiamiento 12 veces menos que aquellos con personas ocupadas y 10 veces menos que los hogares con inactivos, categoría que incluye, entre otros, a jubilados.
Comprar en cuotas o al fiado, la principal forma de financiarse
El endeudamiento de las familias tampoco se concentra principalmente en los bancos o las financieras. La modalidad más utilizada es comprar en cuotas o al fiado, una alternativa a la que recurrió el 33,7% de los hogares.
En cambio, apenas el 2,7% de los hogares utiliza exclusivamente bancos o financieras como mecanismo de financiamiento.
Esto permite observar que el endeudamiento cotidiano no necesariamente aparece en forma de grandes préstamos bancarios. También puede acumularse a través de compras en cuotas, pagos diferidos y otras modalidades utilizadas para sostener el consumo y cubrir gastos.
El NOA registra el mayor nivel de hogares financiados
El acceso al financiamiento también presenta diferencias según la región del país.
El NOA (Noroeste Argentino) registra el porcentaje más elevado: 68,2% de los hogares recurre a algún tipo de financiamiento.
En el extremo contrario aparece el NEA (Noreste Argentino), donde el porcentaje alcanza al 50,5%.
La brecha regional muestra que la relación de los hogares con el crédito y otras formas de financiamiento no es homogénea en todo el país.
El problema: endeudarse no es lo mismo que poder pagar
Los datos de la Fundación Encuentro aparecen en un momento en el que la morosidad llegó al 12,9% en julio, su nivel récord.
Por eso, el debate no pasa solamente por determinar si las familias tienen mayor acceso al crédito. La pregunta central es qué capacidad tienen los hogares para afrontar las deudas que contraen.
El 58,7% de hogares que recurrió al financiamiento durante el primer trimestre de 2026 está por debajo del máximo registrado en 2019. Sin embargo, el récord de morosidad plantea un escenario diferente: el problema puede estar menos relacionado con cuántas familias se endeudan y más con cuánto pueden sostener esas obligaciones en el tiempo.
Así, las cuotas, el crédito y las compras financiadas se convierten en herramientas para mantener el consumo y afrontar gastos, pero también pueden transformarse en una fuente de presión sobre los ingresos cuando la capacidad de pago se deteriora. El dato que resume el escenario es contundente: la proporción de hogares que se financia no alcanzó un récord histórico, pero la morosidad sí.
