Cómo es el caso de la Argentina: el 44,2% de los trabajadores está fuera del sistema y no llega a fin de mes.
Argentina y el avance del trabajo informal
La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales problemas económicos y sociales de Argentina. Quienes trabajan bajo esta modalidad suelen quedar fuera de derechos vinculados con la seguridad social y tienen menor protección frente a situaciones como el desempleo, una enfermedad o una caída de sus ingresos.
Según pudo saber Notas de Actualidad, el fenómeno no es exclusivo de Argentina. Según datos de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), al menos 150 millones de personas trabajan en la informalidad en América Latina.

Sin embargo, la situación presenta diferencias importantes entre los países de la región. Costa Rica, Chile y Uruguay registran los niveles más bajos de informalidad, mientras que Bolivia, Ecuador y Perú aparecen entre los países con mayores porcentajes.
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En Argentina, el problema alcanza a casi uno de cada dos trabajadores.
Los salarios informales crecieron más que los registrados
Uno de los aspectos que genera mayor debate en Argentina es la evolución de los ingresos. Según las estadísticas oficiales difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante junio los salarios de los trabajadores registrados aumentaron un 2,4%, mientras que los ingresos de los trabajadores informales crecieron un 4,4%.

La diferencia también aparece al observar el acumulado anual: los salarios formales aumentaron un 15,5%, mientras que los informales registraron una suba del 29,4%.
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El presidente Javier Milei utilizó estos datos para destacar la evolución de los ingresos del sector informal y sostuvo que “el salario en el sector informal voló”.
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Pero detrás de las estadísticas aparece otra realidad. Para trabajadores como Paola, tener un ingreso informal que aumenta más que el salario registrado no necesariamente significa vivir mejor. “Yo trabajo todos los días y la plata no me alcanza. Mi hija tiene un empleo en blanco y tampoco está bien”, afirma.
Por qué tener un trabajo informal no significa estar mejor
La informalidad puede permitir que una persona genere ingresos rápidamente, pero también implica una pérdida de derechos y protección laboral. Los trabajadores no registrados quedan fuera de mecanismos vinculados con los aportes jubilatorios, cobertura de seguridad social y otros beneficios asociados al empleo formal.
Por eso, comparar únicamente la evolución de los salarios puede resultar insuficiente para medir las condiciones reales de quienes trabajan en la informalidad.
En el caso de Paola, tener tres fuentes de ingresos no alcanza para llegar cómodamente a fin de mes. La multiplicación de empleos se convierte en una estrategia para sobrevivir frente al aumento del costo de vida.
“Ya recorté gastos como salidas con mis hijos. Antes por ahí uno se daba más gustos. Hoy por hoy comemos lo que sobra”, explica.
Informalidad y pobreza: dos problemas que se retroalimentan
La informalidad laboral también está estrechamente relacionada con la pobreza.
De acuerdo con datos de la OISS, más del 40% de los menores de 14 años en América Latina vive en situación de pobreza, mientras que más del 16% se encuentra en condiciones de pobreza extrema. Dentro de ese grupo, más del 45% vive en hogares completamente informales.
Esto genera un círculo difícil de romper: los hogares con menores ingresos tienen mayores dificultades para acceder a empleos formales y, al mismo tiempo, la falta de un trabajo registrado aumenta la vulnerabilidad económica.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que uno de los factores que explican la elevada informalidad en América Latina es la baja productividad. Según el organismo, la productividad de la región representa apenas el 26% de la de Estados Unidos. Además, los ingresos reales aumentaron un 18% entre 1995 y 2024, frente al 31% registrado en los países de la OCDE.
El desafío de Argentina frente al futuro del trabajo
La informalidad no es el único desafío que enfrenta el mercado laboral argentino. La transformación tecnológica también podría modificar profundamente las condiciones de empleo durante los próximos años.
El BID advierte que la exposición potencial de los trabajadores latinoamericanos a la inteligencia artificial podría aumentar del 5% al 35% durante la próxima década.
En este contexto, la educación, la productividad y la creación de empleos formales aparecen como factores centrales para mejorar los ingresos y reducir la vulnerabilidad. Para millones de trabajadores argentinos, el problema sigue siendo mucho más inmediato: conseguir un empleo que permita vivir y no solamente sobrevivir.
