Una extorsión para un blindaje vendido como épica

Inversiones, swap y compra de bonos, de acuerdo al resultado electoral.


Por Roberto Pico

Nunca en la historia argentina hubo una injerencia tan directa de un país sobre la política y la vida de las personas como la que acaba de consumarse entre los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei.

La angustia con la que se llegó al lunes 22 de septiembre por un posible estallido económico, político y social, hizo que en las primeras horas el alivio por el paquete de extorsión (no de ayuda) no permitiera ver el fondo de la cuestión.

Con el correr de las horas, al asimilarse lo informado, quedó claro que Trump decidió jugar decididamente a favor de Milei y le impuso condiciones, no al gobierno de Milei, sino a la sociedad argentina.

La administración libertaria, que estaba al borde del colapso por la suma de denuncias de corrupción, derrotas legislativas, la paliza en la provincia de Buenos Aires y sin dólares para defender el plan económico, transformó una extorsión en un respaldo épico.

Cuando se desmenuza el texto que publicó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, surgen claramente los argumentos para calificar a este apoyo de extorsión.

Bessent le dijo al pueblo argentino que le dará un “blindaje” a la economía si, y solo si, vota a Milei. Esto se aplaudió. Y hay que remarcar la palabra “blindaje”, porque el aval de Trump es similar al que tuvo Fernando De la Rúa en 2000, pero multiplicado a la enésima potencia. En el gobierno buscan que no se instale la palabra “blindaje” por las connotaciones que trae, pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre: es un blindaje con extorsión.

En el comunicado, Bessent dijo: “Trabajamos con el gobierno argentino para que se eliminen las exenciones a las exportaciones”, lo cual se traduce en que no habrá más rebaja de retenciones. En otras palabras, Bessent impuso la política impositiva del gobierno argentino.

Añadió que habló con “inversores y empresarios” que están dispuestos a invertir según el resultado electoral. Y la remató diciendo que después de las elecciones se sentará a definir el pago de las deudas argentinas.

Más clarito imposible: o votan a Milei o quedan a la buena de Dios.

Milei es el responsable de haber llegado a este punto. Tuvo que ir a pedir un salvataje económico por el fracaso de su plan comandado por el “mejor ministro de la historia”, Luis Caputo. Sin Trump no había “gloria”… había “Devoto…”

Lo saludable es que, como nunca antes, la sociedad argentina tiene por delante una decisión clara: acepta de hecho el tutelaje de los Estados Unidos o lo rechaza y queda libre a su suerte.

No está ni bien ni mal… La decisión será del conjunto de la comunidad, con la enorme ventaja de que no habrá medias tintas.

Este escenario reconfigura la campaña electoral. La oposición tendrá la bandera de luchar contra el “dominio opresor yanqui”. El gobierno deberá convencer de que este apoyo es como las “rueditas de la bici”.

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