Ricardo Barreda llegó al streaming: la historia detrás del cuádruple crimen

El 15 de noviembre de 1992 Ricardo Barreda asesinó a su esposa, su suegra y sus dos hijas en su caserón del centro de La Plata.


Tras el cuádruple crimen, Ricardo Barreda fue condenado a prisión perpetua por la Sala I de la Cámara Penal de La Plata. Durante el juicio, el odontólogo reconoció haber cometido los asesinatos y sostuvo que se encontraba “abrumado” por los conflictos y maltratos que, según su versión, sufría en su hogar. No obstante, los jueces Pedro Soria y Eduardo Hortel consideraron que comprendía la criminalidad de sus actos. La jueza María Cielia Rosentock votó en disidencia y sostuvo que Barreda no había comprendido la gravedad de sus acciones, por lo que debía ser considerado inimputable.

Después del juicio, Barreda fue trasladado a la Unidad 9 de La Plata. Allí conoció, en 2000, a Berta “Pochi” André, una docente jubilada que inicialmente concurría al penal para visitar a un familiar. Con el tiempo, ambos establecieron una relación y André comenzó a visitarlo dos veces por semana. Durante su permanencia en prisión, Barreda también expresó en una entrevista su intención de visitar el cementerio para dejar flores en las tumbas de las víctimas.

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En 2008, luego de haber cumplido varios años de condena, obtuvo el beneficio del arresto domiciliario debido a su edad y su buena conducta. Se trasladó a un departamento del barrio porteño de Belgrano junto a André. Sin embargo, el beneficio fue revocado temporalmente en enero de 2011 luego de que incumpliera una de las condiciones de la prisión domiciliaria. Un mes después, la medida fue restituida y Barreda volvió a cumplir la condena en su domicilio.

Los últimos años de Barreda

El 29 de marzo de 2011 recibió la libertad condicional. Tres años después, en 2014, el beneficio fue revocado debido a episodios de conducta agresiva hacia André. Barreda regresó entonces a la cárcel de Olmos y se separó de la mujer con quien había mantenido una relación durante su etapa de prisión y arresto domiciliario.

André murió en 2015. Para entonces, Barreda volvió a obtener la libertad condicional, pero quedó sin un lugar estable donde vivir. Durante los años siguientes pasó por diferentes establecimientos destinados a adultos mayores y también fue visto en situación de calle, incluso permaneciendo en la guardia de un hospital.

En 2020, cuando la acción penal en su contra ya se había extinguido, Barreda fue internado en un geriátrico de José C. Paz. Murió el 25 de mayo de ese año a los 83 años, luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio. El femicida había sido condenado por el asesinato de su esposa, su suegra y sus dos hijas, ocurrido en noviembre de 1992 en la ciudad de La Plata.

Sus restos fueron sepultados en el cementerio municipal de José C. Paz. En su tumba quedó un epitafio que reza: “Arrepentido de mis pecados cometidos”. Según trascendió, uno de sus allegados intentó cumplir el deseo de Barreda de que sus cenizas fueran esparcidas en la cancha de Estudiantes de La Plata, club del que era simpatizante, aunque finalmente no pudo concretarlo.

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La vivienda donde ocurrió el cuádruple crimen permaneció abandonada durante aproximadamente tres décadas, en medio de disputas judiciales y políticas. Luego de su expropiación mediante una ley, en 2022 se resolvió transformar el inmueble en un memorial y centro de asistencia para víctimas de violencia de género. La casa, que durante años presentó deterioro y vandalismo, quedó vinculada de manera permanente con uno de los casos de violencia de género más resonantes de la historia reciente argentina.

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