Su candidatura propone reformar la organización, recuperar la confianza y enfrentar nuevos desafíos globales.
Rebeca Grynspan se encuentra en el centro de una carrera diplomática que podría marcar un antes y un después en la historia de las Naciones Unidas. La economista y exvicepresidenta de Costa Rica aspira a convertirse en la próxima secretaria general de la ONU y, de ser elegida, sería la primera mujer en ocupar el máximo cargo de la organización desde su creación en 1945.
Según pudo saber Notas de Actualidad, con una extensa trayectoria política y diplomática, Grynspan llega a la competencia con experiencia en el Gobierno de Costa Rica y en organismos internacionales. Actualmente es secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), aunque se encuentra con licencia sin goce de sueldo para dedicarse a su campaña.

¿Quién es Rebeca Grynspan?
Nacida en Costa Rica, Grynspan es economista y desarrolló buena parte de su carrera vinculada a las políticas públicas, el desarrollo económico y la cooperación internacional.
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Entre 1994 y 1998 fue vicepresidenta de Costa Rica, durante el gobierno de José María Figueres Olsen. Antes y durante esa etapa también ocupó distintos cargos relacionados con la economía y el desarrollo social, entre ellos los de viceministra de Hacienda, ministra de Vivienda y ministra coordinadora de Asuntos Económicos y Sociales.
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Su trayectoria posteriormente tomó una dimensión internacional. Entre 2014 y 2021 estuvo al frente de la Secretaría General Iberoamericana, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese puesto.
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En 2021 asumió como secretaria general de la UNCTAD, también como la primera mujer en liderar el organismo. Su experiencia dentro del sistema de Naciones Unidas se fortaleció especialmente durante las negociaciones internacionales vinculadas a la guerra entre Rusia y Ucrania.
El papel de Grynspan en el acuerdo de cereales del mar Negro
Uno de los episodios más destacados de su trayectoria diplomática ocurrió en 2022, cuando participó en representación del secretario general de la ONU, António Guterres, en las negociaciones que desembocaron en los acuerdos destinados a facilitar la exportación de cereales desde Ucrania a través del mar Negro.
El proceso involucró a Naciones Unidas, Turquía, Rusia y Ucrania y se convirtió en uno de los principales ejemplos de diplomacia internacional durante la guerra.
Para Grynspan, aquella experiencia demostró que la ONU todavía puede desempeñar un papel decisivo cuando logra mantener abiertas las vías de diálogo entre países enfrentados.
La carrera por suceder a António Guterres
El mandato de António Guterres termina el 31 de diciembre de 2026, por lo que Naciones Unidas deberá elegir durante este año a quien ocupará el cargo a partir de enero de 2027.
Grynspan es una de las candidatas con mayor experiencia dentro del sistema multilateral. Sin embargo, la competencia está abierta y reúne a figuras de distintos países y perfiles.
Entre las candidaturas femeninas aparecen, además de Grynspan, la expresidenta de Chile Michelle Bachelet, la diplomática ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la representante de Guyana ante Naciones Unidas Carolyn Rodrigues-Birkett y la ecuatoriana Ivonne Baki.
La lista también incluye al argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica; al expresidente de Senegal Macky Sall y al exsubsecretario general de la ONU Olara Otunnu, de Uganda.
Grynspan y la posibilidad histórica de una mujer al frente de la ONU
Uno de los aspectos que más atención genera en esta elección es la posibilidad de que, por primera vez, una mujer llegue a la Secretaría General de Naciones Unidas. Durante sus ocho décadas de historia, la organización nunca ha tenido una secretaria general mujer. La presencia de cinco candidatas en esta carrera representa, por eso, una situación inédita.
Grynspan ha insistido en que no quiere que su candidatura sea evaluada únicamente por el hecho de ser mujer. Su planteamiento es que los Estados miembros analicen su trayectoria y sus capacidades en igualdad de condiciones.
“Júzguenlo por méritos”, sostuvo la diplomática durante una conversación con CNN.
Para la costarricense, el desafío no consiste solamente en romper una barrera histórica, sino también en demostrar que cuenta con la experiencia necesaria para conducir una organización atravesada por conflictos, tensiones geopolíticas y cuestionamientos sobre su capacidad de respuesta.
¿Qué quiere cambiar Rebeca Grynspan en la ONU?
La candidata costarricense propone una reforma de Naciones Unidas basada en tres grandes prioridades.
La primera es recuperar el papel de la organización en la construcción de una paz y una seguridad duraderas. La segunda consiste en mejorar el funcionamiento interno de la ONU para conseguir una estructura más eficiente, ágil y capaz de entregar resultados concretos.
La tercera apunta a preparar a la organización para desafíos que ya están transformando al mundo, entre ellos la inteligencia artificial, el cambio climático, la transformación tecnológica y las nuevas desigualdades.
Grynspan también plantea reducir la duplicación de funciones dentro del sistema de Naciones Unidas, mejorar la coordinación entre organismos y fortalecer la cooperación con organizaciones regionales.
Sus primeros 100 días al frente de Naciones Unidas
Durante el primer debate público entre los candidatos, realizado en julio en Nueva York, Grynspan expuso algunas de sus prioridades para los primeros 100 días de una eventual gestión.
Entre sus objetivos mencionó recuperar la confianza en Naciones Unidas, colocar nuevamente el mantenimiento de la paz en el centro de la organización y avanzar hacia una estructura más eficiente.
También destacó la necesidad de mejorar la comunicación tanto con los Estados miembros como con la opinión pública.
Su propuesta busca que la ONU tenga una mayor capacidad para actuar frente a las crisis sin perder los principios establecidos en la Carta de Naciones Unidas.
Costa Rica impulsa su candidatura
El Gobierno de Costa Rica presentó oficialmente la candidatura de Grynspan para el período 2027-2031 y ha reforzado su respaldo diplomático durante los últimos meses.
La candidatura también cuenta con un fuerte componente simbólico para el país centroamericano, que históricamente ha construido buena parte de su identidad internacional alrededor de la defensa de la democracia, la paz y el multilateralismo.
Grynspan suele vincular su propia historia familiar con esos valores. Sus padres fueron sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial y Costa Rica fue el país que les permitió construir una nueva vida.
Esa experiencia personal forma parte de la visión que la candidata quiere llevar a Naciones Unidas: la idea de que la paz, la cooperación y las instituciones democráticas pueden cambiar el destino de las personas.
¿Cómo se elige al próximo secretario general de la ONU?
El secretario general de Naciones Unidas no es elegido directamente por todos los países miembros.
El proceso comienza en el Consejo de Seguridad, integrado por 15 países: cinco miembros permanentes —China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia— y diez miembros no permanentes.
Los cinco miembros permanentes tienen poder de veto, por lo que cualquier candidato necesita evitar una oposición decisiva de estas potencias.
Después de que el Consejo de Seguridad recomiende a un candidato, la Asamblea General de la ONU debe aprobar formalmente el nombramiento. El nuevo secretario general asumirá el cargo en enero de 2027, después de que finalice el mandato de António Guterres.
Grynspan enfrenta una carrera abierta
Las primeras consultas informales del Consejo de Seguridad han mostrado que la competencia todavía está lejos de resolverse.
En una primera medición, Grynspan apareció entre las candidatas mejor posicionadas. Sin embargo, una nueva ronda colocó a Carolyn Rodrigues-Birkett ligeramente por delante, mientras que Rafael Grossi continúa entre los principales contendientes.
Estos sondeos no constituyen una elección definitiva, pero permiten conocer el nivel de respaldo, rechazo o indecisión entre los miembros del Consejo de Seguridad.
La negociación diplomática será determinante en los próximos meses.
Una candidatura que puede marcar un cambio histórico
Rebeca Grynspan no solamente busca convertirse en la próxima secretaria general de Naciones Unidas. Su candidatura plantea una posibilidad inédita: que una mujer y una latinoamericana vuelvan a ocupar el centro de la diplomacia mundial.
Hasta ahora, América Latina solamente tuvo un secretario general de la ONU: el peruano Javier Pérez de Cuéllar, quien dirigió la organización entre 1982 y 1991.
Para Grynspan, el desafío consiste en demostrar que una institución creada después de la Segunda Guerra Mundial todavía puede adaptarse a un mundo marcado por guerras, crisis climáticas, inteligencia artificial, desigualdad y una creciente fragmentación internacional.
La decisión final llegará después de una intensa negociación entre las principales potencias y los demás miembros del sistema multilateral. Si la costarricense logra reunir los apoyos necesarios, su llegada a la Secretaría General de la ONU representaría un hecho histórico: por primera vez en 80 años, una mujer estaría al frente de Naciones Unidas.
