La navegación de barcos podría atraer a buques de transporte de líquidos a granel que trasladan petróleo y gas natural licuado.
La crisis en el Golfo Pérsico y la reducción del tráfico por el Canal de Suez llevaron a las principales navieras a evaluar alternativas para conectar Asia y Europa. Entre ellas aparece la Ruta Marítima del Norte, que atraviesa el Ártico por aguas territoriales rusas y permite acortar de manera considerable las distancias, aunque los especialistas advierten que su potencial comercial todavía es limitado.
En las próximas semanas, buques portacontenedores de China y Corea del Sur tienen previsto recorrer esta vía para evaluar su viabilidad. El cambio climático, que mantiene las aguas del Ártico libres de hielo durante períodos cada vez más prolongados, favoreció el interés por esta alternativa.
La Ruta Marítima del Norte podría reducir entre un 30% y un 40% la distancia respecto del Canal de Suez y casi a la mitad el recorrido necesario para rodear el Cabo de Buena Esperanza, según un estudio de Coface citado por la agencia AFP.
Una ruta más corta, pero con mayores dificultades
La principal dificultad es que el tránsito por el Ártico continúa siendo estacional. Según Paul Tourret, director del Instituto Superior de Economía Marítima (ISEMAR), la navegación resulta viable principalmente entre agosto y octubre y requiere buques preparados para operar en condiciones de hielo.
Esto limita el tamaño y la capacidad de los barcos que pueden utilizar la ruta. Además, buena parte de los portacontenedores necesita el acompañamiento de rompehielos rusos, lo que incrementa los costos.
El portacontenedores chino Dubai Tower, que partió de Ningbo rumbo a Europa, tiene una capacidad muy inferior a la de los grandes buques que operan habitualmente en las principales rutas comerciales, de acuerdo con especialistas citados por AFP.
El tráfico actual también muestra la diferencia de escala. En 2025, un récord de 23 buques portacontenedores realizó la travesía por la Ruta Marítima del Norte, frente a los 15 registrados en 2024. En comparación, alrededor de 35 barcos utilizaron diariamente el Canal de Suez durante la primera mitad de este año.
Un potencial concentrado en materias primas
Los especialistas consideran que la ruta podría tener mayores posibilidades para el transporte de petróleo y gas natural licuado, cuyos costos podrían reducirse entre un 45% y un 50% en determinados casos.
También podría resultar atractiva para buques de carga a granel, especialmente si cuentan con el apoyo de rompehielos. Sin embargo, Coface estima que apenas 3,5% del tráfico actual entre Asia Oriental, el norte de Europa y América del Norte podría trasladarse a rutas árticas.
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De cara a 2030, la viabilidad comercial seguiría siendo “extremadamente limitada” y estaría concentrada principalmente en el transporte de materias primas, según Eve Barre, economista que participó del estudio.
Los riesgos ambientales y geopolíticos
El crecimiento del tráfico marítimo en el Ártico también genera preocupación por su impacto ambiental. Las emisiones de hollín pueden depositarse sobre el hielo y acelerar el proceso de deshielo al absorber la radiación solar. Además, los posibles derrames de combustible representan otro riesgo para un ecosistema particularmente vulnerable.
Por este motivo, algunas de las principales navieras occidentales, como CMA CGM, MSC y Hapag-Lloyd, se comprometieron a no utilizar la Ruta Marítima del Norte.
Así, aunque el desvío del comercio marítimo provocado por los conflictos en Medio Oriente aumentó el interés por la alternativa ártica, los especialistas consideran poco probable que esta vía modifique de manera significativa los principales flujos del comercio mundial.
Además del aspecto comercial, el desarrollo de esta ruta tiene una fuerte dimensión geopolítica debido a la competencia estratégica entre Rusia, China y Estados Unidos por la influencia en el Ártico.
