Qué se sabe de la autorización británica para explotar el yacimiento y qué establece la normativa sobre el crudo en las Islas.
El conflicto entre la Argentina y el Reino Unido por la explotación de petróleo en las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo. Según trascendió, el secretario británico Ed Miliband autorizó el desarrollo del yacimiento Sea Lion, un proyecto hidrocarburífero que llevan adelante las compañías Navitas, de origen israelí, y Rockhopper, del Reino Unido.
Según pudo saber Notas de Actualidad, la confirmación fue difundida por Navitas, mientras se esperaba que el Gobierno británico publicara su comunicación oficial, según informó el diario The Telegraph.

La decisión se conoció luego de que la administración de Javier Milei solicitara al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, la adopción de medidas cautelares para suspender la explotación de hidrocarburos en las aguas circundantes al archipiélago.
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De concretarse los planes de las empresas, el proyecto podría comenzar a producir en 2027 y alcanzar una capacidad de hasta 180.000 barriles diarios, de acuerdo con las estimaciones difundidas por las compañías.
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Sea Lion: cómo es el proyecto petrolero en Malvinas
El yacimiento Sea Lion está ubicado a unos 240 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, en aguas de aproximadamente 500 metros de profundidad. Navitas comenzó a perforar a principios de 2026 y prevé desarrollar 23 pozos en el sector norte del yacimiento. El plan contempla la utilización de dos buques de producción para procesar y transportar el petróleo extraído en alta mar.
Además, Rockhopper anunció un acuerdo por 44 millones de dólares para adquirir una segunda unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo, conocida como FPSO. La embarcación OSX-1 será destinada a acelerar el desarrollo del área central del proyecto.
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Las inversiones y los avances operativos reflejan la intención de las compañías de continuar con el emprendimiento, pese al rechazo argentino y a las gestiones diplomáticas para detener las actividades.
El reclamo de Javier Milei y la disputa por la soberanía
La autorización atribuida al funcionario británico se produce en medio de una escalada de tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres.
El Gobierno argentino sostiene que la explotación de hidrocarburos en las aguas circundantes a las islas afecta sus derechos soberanos sobre la plataforma continental. Por ese motivo, solicitó al Tribunal del Mar que disponga medidas provisionales para frenar las operaciones mientras avanza el procedimiento internacional.
La presentación fue impulsada por abogados de la Procuración del Tesoro de la Nación, con la participación de la Consejería Legal de la Cancillería.
El canciller Pablo Quirno calificó la iniciativa como un hecho sin precedentes y reiteró el pedido para que el Reino Unido retome las negociaciones bilaterales con el objetivo de encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía. Sin embargo, el pedido argentino no implica una suspensión automática del proyecto: el alcance de las medidas dependerá de la decisión que adopte el tribunal.
Las críticas en el Reino Unido por la explotación petrolera
La autorización también abrió un debate dentro de la política británica, especialmente por el contraste con la postura del Partido Laborista frente a la exploración de hidrocarburos en el Mar del Norte. Andrew Bowie, responsable de Energía del Partido Conservador, cuestionó la diferencia entre la política aplicada en esa región y el respaldo al desarrollo petrolero en el Atlántico Sur.
“Plantea la pregunta de por qué el Partido Laborista sigue postergando las decisiones sobre el Mar del Norte”, sostuvo Bowie, quien también criticó las demoras en la definición de proyectos gasíferos.
Por su parte, Richard Tice, portavoz de Energía de Reform UK, defendió la explotación en torno a las islas y argumentó que puede contribuir a la seguridad energética británica. La controversia también podría generar cuestionamientos de organizaciones ambientalistas por el impacto de la actividad petrolera en el Atlántico Sur.
Qué establece la normativa británica sobre el petróleo en Malvinas
La actividad hidrocarburífera en las aguas del archipiélago se rige, desde la perspectiva británica, por la Ordenanza de Minerales Costa Afuera de las Malvinas de 1994.
Esa normativa establece un marco para la concesión de licencias de exploración y producción, con intervención del gobernador de las islas y consentimiento del secretario de Relaciones Exteriores británico.
La Argentina, por su parte, rechaza las autorizaciones unilaterales del Reino Unido y sostiene que la explotación de esos recursos no puede avanzar al margen de la controversia de soberanía.
Con el avance de Sea Lion y la presentación ante el Tribunal del Mar, el conflicto por los recursos naturales de Malvinas vuelve a ocupar un lugar central en la agenda bilateral. El próximo paso dependerá tanto de las decisiones de las autoridades británicas como de la respuesta del tribunal al planteo argentino.
