Firmeza, templanza y determinación

El titular de la Reserva Federal de EEUU Jerome Powell anticipó una posible baja de tasas y abre una ventana de oportunidades para Argentina, que deberá consolidar su disciplina monetaria para aprovecharlas.


Apenas un atisbo. Apenas una mención casi perdida bastó para desatar una euforia en los mercados que puede extenderse a todo el planeta.

Ahora todo está en revisión y comienza a diseñarse una nueva arquitectura financiera internacional que puede tener efectos favorables sobre la economía argentina.

Los comentarios del presidente de la Reserva Federal (FED), Jerome Powell, quien deslizó la posibilidad de una baja en la tasa de interés de referencia, dispararon un optimismo marcado en Wall Street que seguramente se reflejará en el resto del mundo a partir de esta semana.

Paralelamente, el organismo actualizó sus objetivos de largo plazo e introdujo una revisión más conceptual que estadística.

Powell se atrevió solo a mencionar la posibilidad de una modificación en la tasa de referencia a partir de la próxima reunión de la FED prevista para el 18 y 19 del mes entrante.

El presidente de la FED puntualizó que “el mercado laboral está en un terreno tan inestable que la Reserva Federal podría necesitar pronto recortar las tasas de interés para apoyar la economía”.

En uno de sus discursos más trascendentales, Powell sugirió que el mercado laboral podría beneficiarse de tasas más bajas. “Los riesgos a la baja para el empleo están aumentando”, dijo Powell en declaraciones preparadas para su discurso principal en el simposio económico anual del Banco de la Reserva Federal de Kansas City en Jackson Hole, Wyoming.

Luego de un largo cruce de declaraciones con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por la política comercial y el aumento de aranceles, Powell admitió que la posibilidad de que los aranceles tengan un efecto pasajero sobre la inflación es “razonable”.

“Con la política en territorio restrictivo, el escenario base y el equilibrio cambiante de los riesgos pueden justificar un ajuste en nuestra política económica”, agregó Powell.

Sin embargo, lo más significativo llegó del propio organismo al trazar los nuevos ejes de su política monetaria. En una declaración, el Comité de Mercado Abierto de la FED reconoció que, en ocasiones, el empleo puede superar las evaluaciones en tiempo real del empleo máximo sin que ello suponga necesariamente riesgos para la estabilidad de precios.

El Comité anunció que revisará estos principios y realizará ajustes en su reunión anual de organización de enero, además de revisiones públicas exhaustivas cada cinco años sobre su estrategia, herramientas y prácticas de comunicación en materia de política monetaria.

Se trata de un nuevo paradigma en la relación entre empleo e inflación, que desafía gran parte de la teoría económica y monetaria conocida hasta ahora.

¿Incertidumbre y misterio? Puede ser. Pero lo cierto es que la biblioteca económica tiembla y ahora todo está en revisión.

Si la llegada de Trump a la Casa Blanca provocó una inestabilidad constante en la economía mundial, el nuevo enfoque de la FED profundizará ese terreno de manera significativa.

¿Qué tiene que ver todo esto con la economía argentina? Y en todo caso, ¿cuáles serán los efectos luego de las elecciones de medio término?

Por ahora, solo se ingresa en un terreno de conjeturas. Sin embargo, una baja en la tasa de interés sería una muy buena noticia para la Argentina, ya que abriría grandes posibilidades de inversión en mejores condiciones y permitiría renegociar los vencimientos de la deuda generada en el pasado.

Si se mantiene a rajatabla la política de superávit fiscal y la disciplina monetaria, el ambiente financiero internacional podría tornarse en un escenario favorable para el país.

A pesar de los últimos desvaríos legislativos que pusieron en peligro la estabilidad macroeconómica, el gobierno cuenta con instrumentos sólidos de política económica y monetaria para mantener el rumbo trazado por la administración Milei.

Una ratificación de las actuales políticas fiscales, monetarias y, en especial, una rápida eliminación de las restricciones cambiarias, permitirían contener los últimos focos de inflación y crear condiciones propicias para una avalancha de capitales que esperan un marco más previsible.

La Casa Rosada deberá demostrar firmeza, templanza y determinación, sin titubeos, para asegurar la continuidad y viabilidad de la estabilidad, frente a los fantasmas del pasado.

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