Un análisis sobre los indicadores que muestran una evolución favorable y el desafío para transmitir esos avances a la sociedad y a los mercados.
Por Miguel Ángel Rouco
A medida que se consolida la situación fiscal y monetaria de la mano de la baja de la inflación, y a pesar de que el Gobierno se apura para no crear falsas expectativas, la economía argentina va mostrando signos de una mejora significativa.
Sin embargo, esta mejora no se percibe a nivel popular por una mala comunicación oficial de la Casa Rosada, que insiste en chocar su cabeza contra la pared.
El Gobierno prefiere continuar empantanado en las redes sociales, llegando apenas a un porcentaje mínimo de la sociedad, en lugar de apuntar a comunicar sus progresos a los sectores que tienen poder de decisión y, de manera masiva, al resto de la ciudadanía.
Así, crece el mal humor frente a la comunicación distorsionada por la oposición y por algunos medios «pauta oficial dependientes», que buscan erosionar no solo al Gobierno, sino también minar la confianza de la sociedad.
Por caso, ejemplos sobran. El ministro de Economía, Luis Caputo, dijo la semana pasada que estaban asegurados los pagos de los vencimientos de deuda para 2027 y afirmó que, para el Gobierno, la salida al mercado financiero internacional era solo una opción y no una obligación.
La noticia, que recibió más críticas que apoyos, fue mal y parcialmente comunicada. El ministro omitió decir que la salida a los mercados no solo era un compromiso asumido con los organismos financieros internacionales —que también se harán cargo de parte de los pagos de los vencimientos de 2027—, sino que además está contenida en el programa monetario presentado por el Banco Central a fines del año pasado.
Este doble mensaje desconcierta a quienes, desde sus escritorios, deben tomar decisiones de inversión que implican el desembolso de grandes cantidades de dinero.
La salida al mercado internacional no solo es una necesidad, sino también la consolidación de la confianza de los inversores en el proyecto económico oficial.
En los pasillos oficiales se considera que se trata solo de una cuestión de oportunidad y estrategia. Para el oficialismo, el momento de salir al mercado sería cuando el riesgo país se ubique por debajo de los 350 puntos básicos, un umbral considerado como un piso para un país como la Argentina, con un historial de default e incumplimientos reiterados.
A pesar de su «prontuario» financiero, el logro de ese nivel de riesgo país responde a la fenomenal mejora de la economía argentina desde que Javier Milei llegó a la Presidencia a fines de 2023.
Sin embargo, todos estos logros quedan opacados por la pésima comunicación oficial.
Otro tanto ocurre con la mejora de la inflación. El Gobierno se deja «madrugar» con el endeudamiento de las familias y la mora en el pago de las tarjetas. Sin embargo, las deudas por tarjetas cayeron más de un 4% en términos reales durante el último año, al igual que los adelantos en cuenta corriente, que registraron una contracción superior al 7,5%, de acuerdo con el último informe monetario del Banco Central.
A la par, tampoco sabe comunicar que los préstamos hipotecarios crecieron más del 63% en los últimos doce meses, en medio de una corrida cambiaria de envergadura y en un proceso electoral muy complejo.
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Otro dato revelador de la incompetencia comunicacional, según el análisis, es que el Gobierno no destaca que, mientras los depósitos a la vista cayeron más del 11% en el último año, los depósitos a plazo fijo crecieron cerca del 10% en el mismo período, lo que refleja una mayor propensión al ahorro por parte de empresas y familias y ayuda a explicar, en parte, la baja de la inflación.
La misma mejora también se observa en los depósitos en moneda extranjera, que crecieron casi un 30%, mientras que los préstamos en divisas aumentaron cerca del 49%.
En conjunto, los números muestran una mejora marcada de la situación económica respecto de hace un año, posiblemente el período más traumático de la gestión de Javier Milei.
La pregunta que surge es: ¿por qué toda esta información no llega a la población de manera clara y precisa?
Los hechos hablan por sí mismos.
