Demasiada apuesta a una elección

El gobierno cree que todos los males de la economía son por el «riesgo kuka». ¿Habrá plan B?


Por Roberto Pico

«Los bancos se pusieron de punta porque estamos en período electoral y algunos hicieron operaciones desestabilizadoras. El Riesgo País sigue en 700 puntos porque los inversores quieren ver qué pasa en las elecciones. Todo se resume en ‘riesgo kuka’«, según la perspectiva del Gobierno.

Así está planteado el escenario político y económico para la Argentina y, salvo algún evento inesperado, se mantendrá stand by hasta octubre.

Para la Casa Rosada, cuando pasen las elecciones y se consuma un triunfo que suponen “arrasador”, los bancos se van a alinear, colocarán sus excedentes a largo plazo, volverá el crédito y los inversores “se van a tirar de palomita a los activos argentinos”. ¿Y si no pasa?

La primera valla está el 7 de septiembre, cuando se sabrá cuál es el poderío de cada fuerza en la Provincia de Buenos Aires. Será un anticipo de la elección que más le importa al círculo rojo, la de octubre, que conformará el nuevo Congreso obligado a aprobar las reformas de fondo que necesita el programa económico del presidente Javier Milei.

Cuánto menos es curioso que el Gobierno, en lugar de apoyarse en sus presuntos “infinitos” logros que le confiere ser “el mejor de la historia”, elija confrontar con el pasado y no seguir planteando su propuesta de “futuro”. Pero así están las cosas… y el establishment local e internacional lo sabe.

A la sociedad no le sobra ánimo para volcarse masivamente a las urnas para acompañar el proyecto violeta. Está ahí. Tal vez la campaña lo active.

El ministro de Economía, Luis Caputo, ya abrió el paraguas ante inversores inmobiliarios: “Si nos va bien avanzaremos más rápido, pero si nos va más o menos igual va a seguir por el mismo camino y lo único que va a pasar es que nos llevará más tiempo”.

Tal vez sin quererlo, el peronismo le dio una mano a Milei llevando a Jorge Taiana como primer candidato a diputado nacional en la Provincia de Buenos Aires.

Con triunfos en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia, y un buen caudal de votos en el resto del país, el Gobierno podrá festejar una victoria. Pero la verdad estará el lunes 27 de octubre, cuando el mercado haga su poroteo y califique el escrutinio.

Hasta octubre la situación económica no será sencilla. El Gobierno mantendrá el dólar quieto, resignando nivel de actividad y limitando mejoras salariales y en el empleo.

“Las últimas medidas lo que hacen es endurecer la política monetaria y mantendrán las tasas de interés altas, lo cual ayuda a mantener contenido al dólar, pero obviamente genera un costo importante para los intereses de la deuda pública y para la actividad económica, que obviamente siente el impacto”, explicó Daniel Artana, director de FIEL.

“Me parece, el Gobierno va a pagar el costo por el lado de una inflación arriba del dos los próximos meses, pero también los vamos a pagar en términos de actividad”, coincidió el economista Gabriel Caamaño.

Caamaño consideró que la apuesta del Gobierno es que “le vaya bien en la Provincia de Buenos Aires y así puedan descomprimir lo más rápido posible”, pero alertó que “si eso no pasa, se va a poner bastante más complicado”.

Por su parte, Andrés Reschini, director de F2Soluciones, sostuvo que “lo más probable es que las tasas continúen altas” y evaluó que “la incertidumbre electoral también imprime presión y complica el tránsito hasta las legislativas”.

“Si bien la estrategia busca contener presiones cambiarias y anclar la inflación, también incrementa el riesgo de una mayor desaceleración de la actividad económica y de que el Gobierno llegue a las elecciones en un escenario de elevada tensión financiera”, señaló el último informe de Invecq.

Así se observa que los economistas esperan un tránsito complicado hacia octubre, con el Gobierno usando como armas la desinflación y el miedo al “riesgo kuka” para llevarse un triunfo y forzar un giro de 180º en las expectativas.

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