Cómo fueron las primeras horas de Bad Bunny en Argentina

El cantante llegó al país para dar sus tres shows en River Plate y, en un medio de un gran operativo de seguridad, cenó en un reconocido restaurante ubicado en el barrio de Núñez.


Bad Bunny ya se encuentra en la Argentina y su llegada despierta una enorme expectativa de cara a los tres shows que brindará en River Plate, donde miles de fanáticos llenarán el estadio Más Monumental para vivir noches únicas de música y espectáculo. El cantante boricua sorprendió con una cena exclusiva en NESS, el restaurante de fuegos de Leo Lanussol en Núñez, donde disfrutó de una experiencia gastronómica argentina en la previa de sus shows en River Plate. El chef habló con Teleshow y contó cómo fue esta comida.

Antes de la cena, según pudo saber Teleshow, el cantante puertorriqueño asistió al Movistar Arena para ver el show de Yandel, sumando así otro momento especial a su noche porteña rodeado de música y referentes de la escena latina, luego de este concierto, que lo único que hizo fue aumentar la expectativa por la aparición del reggaetonero en alguna de las fechas en el Más Monumental.

Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl.

Luego de un operativo de seguridad, que incluyó ir antes para ver el lugar, analizar las salidas y todo lo necesario para asegurar la protección del puertorriqueño. Pasada esta etapa, cerca de las 22:50, Benito Antonio, nombre de pila del cantante, arribó a NESS, ubicado en Grecia 3691, con un fuerte operativo de seguridad y expectativa en la puerta. Fiel a su estilo reservado, ingresó al restaurante con lentes, gorra, capucha y un pañuelo que cubría su rostro. Durante la noche, se mostró relajado, amable y de buen humor, charlando y haciendo chistes con el equipo.

El propio Leo, chef y dueño del restaurante recientemente reconocido en el puesto 64 de Latin America’s 50 Best Restaurants 2025, relató a Teleshow detalles de la velada: “Comió primero el chipirón y él dice que el morrón no le gusta y me dice: ‘Mirá, toda la vida me dieron morrón y nunca me gustó. No sé qué le hicieron a este, pero cuando lo vi dije: ‘Uy, no me va a gustar, y me encantó’. El pan le dimos uno, le trajimos el otro y comió la mitad y dijo: ‘Sacame esto, que esto es vicio’. Nunca había probado el pan quemado a las brasas. Y cuando apareció el flan, le llevamos dos flanes y dijo: ‘Uy, es un montón, no como mucho dulce’. Y cuando comenzó a comerlo, dijo: ‘Ah, no, quiero comer otro’. Y le dijimos: ‘¿Querés llevarte?’ y respondió: ‘Sí, ¿podré llevarme dos al hotel?’. Y así fue”.

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