Científicos de la Universidad Nacional de La Rioja encontraron que el omega-3 podría aliviar el dolor neuropático periférico, una condición que afecta a entre el 7% y el 10% de la población mundial.
El omega-3, conocido por sus beneficios cardiovasculares y sus propiedades antiinflamatorias, podría tener un nuevo uso terapéutico.
Según supo Notas de Actualidad, el estudio liderado por el científico riojano Carlos Laino mostró, en un modelo experimental con animales, que estos ácidos grasos lograron disminuir significativamente el dolor neuropático periférico, una afección crónica y debilitante que padecen entre el 7% y el 10% de las personas en el mundo.

«Las causas pueden ser muchas, pero el efecto es siempre el mismo: dolor», explicó Laino, bioquímico, doctor en Farmacología y director del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de La Rioja.
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El dolor neuropático periférico aparece cuando uno o más nervios del sistema nervioso periférico sufren daños o alteraciones.
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Puede desarrollarse como consecuencia de la diabetes, infecciones como el herpes zóster, el VIH, enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoidea, la esclerosis múltiple, un accidente cerebrovascular, traumatismos, tratamientos oncológicos e incluso amputaciones, que pueden derivar en el denominado «dolor fantasma».
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Un dolor que altera la vida cotidiana
La enfermedad se caracteriza por una hipersensibilidad que provoca dolor ante estímulos que normalmente no deberían generarlo.
Uno de los síntomas más frecuentes es la llamada alodinia mecánica, que hace que acciones tan simples como el roce de una sábana o de la ropa sobre la piel resulten dolorosas. También se presenta la hiperalgesia térmica, una respuesta exagerada al frío o al calor, y el daño neuronal, que lleva a los nervios a transmitir señales de dolor de manera anormal.
Actualmente, el tratamiento suele incluir antidepresivos y anticonvulsivantes. Sin embargo, su eficacia es limitada y los efectos adversos son frecuentes.
«Menos del 50% de los pacientes logra un alivio realmente satisfactorio y alrededor del 80% experimenta al menos un efecto adverso, como somnolencia, mareos o náuseas», señaló Laino.
El hallazgo con omega-3
Los resultados del estudio, publicados recientemente en el Journal of Pharmacy and Pharmacology de la Royal Pharmaceutical Society del Reino Unido, mostraron mejoras significativas en animales con lesiones del nervio ciático tratados con aceite de pescado enriquecido con ácidos grasos omega-3.

La principal mejora se observó en la alodinia mecánica, que disminuyó un 100%. Además, el dolor asociado a estímulos térmicos se redujo en un 25%, mientras que la recuperación motora aumentó cerca de un 20%.
Aunque la investigación todavía no fue realizada en seres humanos, el científico considera que los resultados abren una nueva línea de trabajo para el tratamiento de una condición que, hasta el momento, cuenta con pocas alternativas terapéuticas efectivas.
El otro potencial del omega-3: reducir el uso de morfina
El equipo de investigación también trabaja en otro proyecto vinculado al omega-3. En estudios previos, Laino encontró que estos ácidos grasos pueden potenciar el efecto analgésico de la morfina y permitir reducir las dosis administradas a pacientes que atraviesan una cirugía.
A fines de junio, el grupo espera iniciar un ensayo clínico de fase 2, doble ciego y controlado con placebo, con 40 pacientes que serán sometidos a una cirugía de vesícula. La mitad recibirá placebo y la otra mitad será tratada con la combinación de omega-3 y una menor dosis de morfina.
Las investigaciones anteriores también sugieren que el omega-3 ayuda a disminuir algunos efectos adversos de los opioides, como la constipación y la depresión respiratoria, sin incrementar el riesgo de dependencia.
Pese al potencial de estos hallazgos, el investigador reconoció que el principal desafío sigue siendo conseguir financiamiento y apoyo del sector privado para avanzar hacia estudios en humanos y convertir estos descubrimientos en nuevas alternativas terapéuticas.
