En la misma línea, en el escrito, Pollicita pidió que se “extraigan testimonios de las piezas procesales pertinentes, en especial de la declaración testimonial de Vanesa Tossi y de la documentación acompañada”, con el fin de que se investigue la denuncia de Tossi, contra Grandio, por los actos de presiones y amenazas que relató.
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Tossi denunció “contactos reiterados vinculados con el suceso investigado, en un contexto que describió como de presión y amedrentamiento”. Además, la testigo agregó que Grandio tuvo -lo que ella interpretó- expresiones amenazantes. Por este motivo, el fiscal explicó justificó su decisión. La testigo relató que estas circunstancias afectaban “su tranquilidad y su estado emocional”.
Para Pollicita, esto es suficiente para demostrar “indicadores concretos de presión sobre una testigo, aptos para afectar tanto la espontaneidad de sus manifestaciones”, como la investigación. Por lo que no se trataría meramente de “una situación de malestar subjetiva o una comunicación aislada”.
“La secuencia relatada por la testigo —acerca de los insistentes contactos, la presión ulterior a la exposición pública del caso, la remisión de una carta documento en clave intimidatoria y la comunicación durante la propia audiencia testimonial— exhibe un riesgo concreto de afectación sobre una fuente de prueba personal que todavía debe ser preservada», explicó el fiscal en el escrito.
Según Pollicita, no se busca castigar o sancionar a Grandio, sino “resguardar la libertad de declaración de la testigo y preservar su integridad psíquica mientras la investigación continúa”. En principio, el amigo de Adorni habría incurrido en el hostigamiento hacia Tossi, de acuerdo con el patrón de conducta que relató.