Los daños en las infraestructuras energéticas y el cierre del estrecho de Ormuz presionaron al alza las cotizaciones.
A un mes del inicio del conflicto en Medio Oriente, el mercado energético mundial atraviesa una de sus mayores tensiones en años, con un fuerte impacto en la economía global. El precio del petróleo registró un incremento cercano al 55%, impulsado por la incertidumbre geopolítica, las interrupciones en el suministro y el temor a una escalada mayor en la región.
La guerra, que involucra a potencias como Estados Unidos, Israel e Irán, puso en jaque rutas estratégicas para el transporte de crudo, especialmente el estrecho de Ormuz, un paso clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. La amenaza de bloqueos y ataques en esa zona generó una reacción inmediata en los mercados, que comenzaron a anticipar posibles problemas de abastecimiento.
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En ese contexto, el barril de petróleo superó los 100 dólares y llegó a ubicarse por encima de los 110 en algunos mercados, alcanzando niveles que no se registraban desde 2022. La suba se explica no solo por el riesgo sobre las rutas marítimas, sino también por ataques a infraestructura energética, reducción en la producción de algunos países del Golfo y una creciente incertidumbre sobre la duración del conflicto.
El impacto no tardó en trasladarse a la economía mundial. El encarecimiento del crudo presiona sobre la inflación, incrementa los costos de transporte y logística, y genera volatilidad en los mercados financieros. En paralelo, crece la preocupación por una posible desaceleración económica si la crisis se prolonga, ya que el precio de la energía es un factor clave para la actividad productiva.
En Argentina, el efecto comienza a sentirse a través de aumentos en los combustibles, lo que suma presión sobre el costo de vida en un contexto ya complejo. Si bien el país podría beneficiarse parcialmente por mayores ingresos en el sector energético, el impacto en la inflación y en el consumo interno aparece como una de las principales preocupaciones a corto plazo.
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La evolución del conflicto será determinante para el rumbo del mercado energético en las próximas semanas. Por ahora, el escenario está marcado por la incertidumbre y por un dato contundente: en apenas un mes, la guerra volvió a colocar al petróleo en el centro de la escena global.
