El jefe de gabinete mantuvo un tenso intercambio con los periodistas que lo consultaron sobre el viaje a Punta del Este y su patrimonio; tuvo el apoyo de parte del gabinete.
El jefe de Gabinete conocía de antemano el listado de los cinco periodistas que habían sido sorteados para hacerle las primeras consultas públicas desde el 6 de febrero pasado, fecha de su última conferencia de prensa en Balcarce 50, cuando presentó al canciller Pablo Quirno.
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“¡Qué alegría verte!”, le dijo Adorni a una colega apenas llegó a la sala de conferencias. “Cuanta gente, che”, agregó, algo ansioso por comenzar. Con algunos minutos de retraso, el jefe de gabinete leyó casi sin levantar la vista del speech inicial, con aclaraciones sobre lo que no podría decir “para no entorpecer la causa judicial”, y archivos de los periodistas que se disponían a consultarlo.
El canciller Quirno y los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación), Mario Lugones (Salud) y Alejandra Monteoliva (Seguridad) se ubicaron en la primera fila, al igual que otros funcionarios como el secretario de desregulación, Alejandro Cacace, y su par de Legal y Técnica, María Ibarzábal. Sin la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en la sala, los ministros mantuvieron el silencio y la seriedad durante los 48 minutos que duró la conferencia, y salieron eyectados de sus asientos ni bien el jefe de gabinete dio por terminado el intercambio. El final fue abrupto. Karina Milei le dedicó luego un tuit de respaldo.
“Vinieron a mostrarle apoyo a Manuel”, explicaron cerca del Presidente, aunque faltaron los ministros Diego Santilli (Interior), Sandra Pettovello (Capital Humano) y Carlos Presti (Defensa), éste último de viaje en el exterior.
La presencia adicional de funcionarios fue inusual. En el fondo de la sala de conferencias estaban también Aimé “Meme” Vázquez, jefa de Gabinete de Adorni, y dos colaboradoras de Caputo: Macarena “Maqui” Alifraco y la exfuncionaria de Medios Belén Stettler.
También el secretario ejecutivo de la Jefatura, Ian Vignale y el responsable de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, otros dos funcionarios que responden al jefe de Gabinete.
El secretario de Medios, Javier Lanari, ubicado al lado de Santiago Caputo, daba indicaciones mediante señales a los funcionarios encargados de otorgarle el micrófono a cada periodista, para limitar repreguntas incómodas. Poco después de comenzada la conferencia, se sumó el titular de la Cámara Baja, Martín Menem, quien quedó de pie, al lado de la puerta de entrada.
Al terminar el intercambio, desde el Gobierno justificaban el contragolpe. “A la opinión pública le preocupa comer y llegar a fin de mes, ninguno de los argentinos se fue a dormir anoche preocupado por el tema Adorni”, expresó uno de los funcionarios que siguió minuto a minuto el intercambio en el auditorio del segundo piso de Balcarce 50.
Ese mismo funcionario relativizó el impacto negativo en la imagen del Presidente y la gestión de las denuncias contra el jefe de Gabinete (transformadas ya en causas judiciales), al afirmar que “hay que esperar tres o cuatro semanas” para definir si generaron efectos permanentes. Negaron, una y otra, vez, que a Adorni se le hubiese cruzado por la cabeza renunciar a su cargo, a pesar de que desde el propio oficialismo circularon, por lo bajo, nombres de eventuales reemplazos.
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Detrás de bambalinas, y cuando todo terminó, Adorni recibió palmadas y felicitaciones de ministros y colaboradores en la antesala del salón de conferencias. Había, a criterio de los funcionarios, salido airoso del compromiso.
