El Ejército del Norte consolidó su liderazgo e impronta independentista desde la capital tucumana.
Por Fernando del Corro
Entre el 24 y el 25 de septiembre se desarrolló la Batalla de Tucumán entre los colonialistas españoles conducidos por Pío Tristán y las tropas nacionales que lideró Manuel José Josquín del Corazón de Jesús Belgrano. Batalla que algunos historiadores consideran la más importante de todas las desarrolladas en el territorio nacional durante el proceso independentista.
Proceso independentista que diera lugar a lo resuelto por el Congreso de Tucumán en 1816 casi cuatro años después de la referida victoria en la Batalla de Tucumán. Independencia nacional a la que continuaron, con el apoyo argentinoi, las de los vecinos países de Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile y Perú, en algunas de las cuales con la principal participación del general argentino José Francisco de San Martín.
Belgrano no fue un militar de origen en el proceso independentista argentino pero pronto, comenzado el mismo, pasó a destacarse como uno de los mejores, particularmente junto con San Martín. Abogado, político y finalmemnte militar llegó a la Argentina enviado por la corona española para desarrollar tareas administrativas e industrialistas en el entonces Virreinato del Río de la Plata pero pronto se sumó al independentismo siendo clave su participacío en la Revolución de Mayo.
Producida ésta fue vocal de la Primera Junta algo que terminó resaltando el proceso con la creación de la Bandera Nacional por cuyo motivo su figura resulta conmemorada los 20 de junio. A cargo del Ejército del Norte favoreció el Éxodo Jujeño, así como tamnién a lo largo de toda su acción independentista impulsó ideas sociales, educativas y económicas que deben considerarsecomo muy avanzadas para su época.
La bandera la diseñó en Rosario con los colores celeste y blanco que el ya había utilizado al crear la escarapela. La creación del emblema nacional se produjo en 1812 a orillas del Río Paraná. Como miembro de la Primera Junta fue un propulsor de las ideas revolucionarias a través de sus escritos en la prensa. En materia política su visión avanzada hizo que propusiese una reforma agraria, mientras promovía la agricultura, el comercio y la ganadería. En materia educativa propuso la gratuidad y la mejor formación de las mujeres.
La Batalla de Tucumán tuvo lugar durante la Segunda Expedición auxiliadora al Alto Perú. Belgrano fue secundado por el coronal Eustaquio Díaz Vélez. La derrota a los conducidos por Juan Pío Tristán se concretó a pesar de que éstos los doblaban en número. Junto con la victoria lograda en Salta quedó concretada la frontera argentina en la región hasta nuestros días.
El Alto Perú estaba en manos de los colonialistas españoles tras la derrota sufrida en Huaqui por Juan José Castelli frente al mismo Pío Tristán. Éste, nacido en el actual Perú, pretendia avanzar hacia el sur al frente de un fuerte ejército de unos tres mil hombres que en la Batalla de Tucumán, fue derrotado por una tropa de aproximadamente la mitad de combatientes.
Belgrano quedó al frente del Ejército del Norte el 27 de febrero de 1812 cuando fuese designado para ello por el Primer Triunvirato. Su cuartel general fue instalado en la ciudad de San Salvador de Jujuy. El 25 de mayo izó allí la bandera argentina por el creada y la hizo bendecir en la catedral jujeña por el canónigo Juan Ignacio Gorriti.
Habiendo llegado a la conclusión de que iba a ser indefendible la población ante un fuerte ataque español el 23 de agosto dio instrucciones para que se retirase toda la población, cosa que también tuvo la adhesión de salteños y tarijenos. Eso fue lo que se llamó El Éxodo Jujeño. Así fue que al llegar los colonialistas se encontraron con una ciudad vacía. Tristán escribió al respecto: «Belgrano es imperdonable».
El manejo que hizo Belgrano de su gestión no fue de una precisa obediencia de las instrucciones que había recibido del Triunvirato que establecían que el Ejército del Norte debía retroceder hasta Córdoba y allí atrincherarse. Sin embargo, al pasar por Tucumán y observer la disposición de la población de sumarse a las tropas, decidió quedarse allí. Ya el 3 de septiembre una columna comandada por Díaz Vélez venció a los españoles en el combate de Las Piedras.
Allí se pudo capturar al jefe de la columna colonialista. Belgrano envió a Juan Ramón Balcarce para reclutar soldados y entrenarlos adecuadamente. Entre sus hombres Belgrano contabacon dos integrantes de la importante familia local Aráoz. Se trataba de Eustaquio Díaz Vélez y Gregorio Aráoz de Lamadrid.
Ante la versión de que Belgrano debía seguir hacia Córdoba cumpliendo con lo dictado por el Triunvirato hubo muchas presiones por parte de los tucumanos para que no se abandonase la ciudad. El Cabildo designó Rudecindo Alvarado, Bernabé Araoz y el sacerdote Pedro Miguel Aráoz para que convencieran a Belgrano de dar batalla en Tucumán.
El 9 de septiembre Belgrano se atrincheró en La Encrucijada, a 36 kilómetros de San Miguel de Tucumán. Allí atendió a los funcionarios enviados quienes le aportaron hombres, dinero y armas. Todo ello fue más que suficiente para que él decidiera que no correspondía obedecer las órdenes del Triunvitato. Uno de los hombres claves que se sumó a sus fuerzas fue el luego gobernador de la Provincia de Buenos Aires Manuel Críspulo Bernabé Dorrego.
El 12 de septiembre Belgrano escribió al Triunvirato: «Son muy apuradas las circunstancias, y no hallo otro medio que esponerme á una nueva accion: los enemigos vienen siguéndonos. El trabajo es muy grande; si me retiro y me cargan, todo se pierde, y con ella nuestro total crédito. La gente de esta jurisdicción se ha decidido á sacrificarse con nosotros, si se trata de defenderla y de no, no nos seguirán y lo abandonarán todo, pienso aprovecharme de su espíritu público y energía para contener al enemigo, si me es dable, ó para ganar tiempo a fin de que se salve cuanto pertenece al Estado. Cualquiera de los dos objetivos que consiga es un triunfo y no hay otro arbitrio que esperarse. Acaso la suerte de la guerra nos sea favorable, animados como están los soldados y deseosos de distinguirse en una nueva acción. Es de necesidad aprovechar tan nobles sentimientos, que son obra del cielo, que tal vez empieza á protegernos para humillar la soberbia con que vienen los enemigos, con la esperanza de hacer tremolar sus banderas en esa capital. Nada dejaré por hacer. Nuestra situación es terrible, y veo que la patria exige de nosotros el último sacrificio para contener los desastres que la amenazan».
El 13 de septiembre al llegar a la ciudad Belgrano encontró a Balcerce que lo estaba esperando con 400 hombres sin uniformes pero portando lanzas y con una ciudad que le prometía todo su apoyo. Desde ese momento no le quedó otra alternativa que plantarse allí para frenar a los españoles.
Se armó un campamento frente al Cabildo mientras los vecinos se encargaban de sumar más tropa y de proveer lo necesario. Así se sumaron fuerzas llegadas desde Catamarca y Santiago del Estero. En tanto los realistas tenían dificultades en su traslado hace el sur tanto por las dificultades de territorio como de los hostigamientos de los independentistas.
Tristán recibió con preocupación al llegar a Los Nogales el 23 de septiembre la información sobre la instalación de los independentistas en la zona. El 24 Belgrano rezó y pidió un milagro a la Virgen mientras Tristán marchó hacia la ciudad. Belgrano logró hacerlo marchar por un terreno escabroso y cargó sobre él por un costado lo que no dio a los agresores montar su artillería.
Entre sus jefes Belgrano contó con figuras como Ignacio Warnes, Jorge Superí, Balcarce, Díaz Vélez, José María Paz y Manuel Dorrego, entre otros. El combate fue iniciado por la artillería criolla y pronto se multiplicó a todos los sectores. Los argentinos pidieron la rendición a los españoles pero éstos rechazaron hacerlo.
Los colonialistas apresaron a Superí pero este fue liberado por los patriotas, en tanto una manga de langostas golpeo a los españoles. Los libertadores terminaron ganando la batalla de lo que no se enteró Belgrano que se encontraba alejado del centro de la batalla donde fue notificado por José María Paz comisionado para ello por Díaz Vélez.
