La iniciativa contempla la construcción de un paso vial subterráneo a través de la Cordillera de los Andes.
El proyecto del Túnel de Agua Negra vuelve a ocupar un lugar central en la planificación del Corredor Bioceánico que busca fortalecer la conexión entre San Juan y la Región de Coquimbo, en Chile. La iniciativa contempla la construcción de un paso vial subterráneo a través de la Cordillera de los Andes y apunta a mejorar el vínculo comercial entre el centro de la Argentina y los puertos del Pacífico.
El diseño previsto contempla dos túneles paralelos de aproximadamente 14 kilómetros de extensión cada uno, con circulación en un único sentido. Ambas galerías estarían conectadas mediante pasos transversales de emergencia, mientras que el proyecto también contempla sistemas de ventilación y mecanismos destinados a mejorar la seguridad ante eventuales contingencias durante el tránsito.
La complejidad de la obra está relacionada, entre otros factores, con las características geológicas de la Cordillera de los Andes y la altura en la que se desarrollaría el trazado. El sector se encuentra a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, por lo que la ejecución requiere estudios específicos sobre el comportamiento de las formaciones rocosas y las condiciones que podrían afectar la construcción.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es la utilización de máquinas tuneladoras, conocidas como TBM, diseñadas para avanzar a través de grandes masas de roca. Esta tecnología permite reducir la utilización de métodos tradicionales de perforación y voladura y puede contribuir a mejorar las condiciones de seguridad y los tiempos de ejecución en determinados sectores.
El geólogo e investigador Fernando Gustavo Bastías señaló que atravesar la Cordillera a esa altura supone intervenir formaciones geológicas de origen volcánico e intrusivo con características heterogéneas. En ese contexto, destacó la importancia de contar con equipos adaptados a las condiciones específicas del terreno y de realizar un seguimiento permanente durante el avance de la excavación.
El especialista chileno en ingeniería estructural Francisco Javier Ovalle planteó que el proyecto tendría además un impacto sobre la infraestructura logística de la región. La conexión permanente entre Coquimbo y el centro-oeste argentino permitiría facilitar el traslado de cargas y mejorar las condiciones para el intercambio de minerales, alimentos y otros productos destinados a los mercados del Pacífico.
Uno de los objetivos vinculados al Corredor Bioceánico es favorecer el tránsito de mercaderías desde distintas zonas productivas de la Argentina y Brasil hacia los puertos chilenos. El Túnel de Agua Negra se proyecta como una alternativa para reducir distancias y costos logísticos, además de ofrecer una conexión que no dependa exclusivamente de las condiciones climáticas que afectan al actual Paso Internacional Agua Negra.
A diferencia del paso cordillerano existente, que puede registrar interrupciones durante el invierno por las nevadas, el túnel fue planteado como una infraestructura capaz de mantener la circulación durante todo el año. Sin embargo, la concreción del proyecto requiere avanzar en los estudios técnicos, ambientales, financieros y administrativos necesarios para determinar sus condiciones de ejecución y garantizar la viabilidad de una obra de esta magnitud.
