Investigaciones del OIJ y operativos recientes muestran cómo organizaciones criminales utilizaron tablas de surf, embarcaciones y otros elementos vinculados a actividades acuáticas.
Costa Rica es reconocida internacionalmente por sus playas y por una cultura del surf que atrae cada año a deportistas y turistas de distintos países. Pero detrás de ese escenario también existe otra realidad: las costas costarricenses son utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico para transportar cocaína.
Según pudo saber Notas de Actualidad, en los últimos años, distintos operativos pusieron el foco sobre las rutas marítimas empleadas por grupos criminales para mover droga desde Sudamérica hacia otros destinos.

Uno de los casos que llamó especialmente la atención ocurrió en junio de 2025, cuando el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) desarticuló una presunta organización criminal que habría utilizado tablas de surf, botes inflables y baterías industriales para ocultar cocaína.
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El procedimiento terminó con seis personas detenidas y estuvo relacionado con investigaciones sobre cargamentos de droga destinados presuntamente a mercados internacionales.
Tablas de surf utilizadas para ocultar cocaína
La investigación del OIJ reveló una modalidad que llamó la atención por los objetos utilizados para esconder la droga. Según la información conocida sobre el caso, la organización habría empleado tablas de surf y otros elementos relacionados con actividades acuáticas para ocultar cocaína que posteriormente era trasladada fuera de Costa Rica.

La investigación también vinculó al grupo con un cargamento de 32 kilos de cocaína incautado en Australia y otro de 24 kilos decomisado en Costa Rica.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre el uso de estos objetos por parte de una organización criminal y afirmar que el mundo del surf está involucrado en el narcotráfico.
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Las autoridades no señalaron a la comunidad surfista costarricense como responsable o partícipe de estas actividades. La Fiscalía describió al grupo investigado como una organización de carácter familiar.
Por eso, el caso no permite sostener que los surfistas estén vinculados al tráfico de drogas como fenómeno general. Lo que evidencia es la capacidad de determinadas organizaciones criminales para utilizar objetos y actividades relacionadas con el entorno marítimo como parte de sus operaciones.
¿Por qué las costas de Costa Rica son utilizadas para transportar droga?
La ubicación geográfica de Costa Rica convierte a sus costas en un punto estratégico dentro de las rutas utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico.
El país se encuentra entre Sudamérica y Norteamérica, dos regiones fundamentales dentro del circuito internacional de producción, tránsito y comercialización de cocaína.
El océano Pacífico y el mar Caribe ofrecen distintas posibilidades para el traslado de cargamentos mediante embarcaciones. Las organizaciones criminales pueden recurrir a lanchas rápidas, barcos pesqueros y otros medios marítimos para intentar evitar los controles de las autoridades. Esta situación llevó a las fuerzas de seguridad costarricenses a reforzar los operativos en las zonas costeras.
Un semisumergible con tres toneladas de cocaína
La dimensión del problema volvió a quedar expuesta en junio de 2026, cuando las autoridades costarricenses interceptaron en el Pacífico Sur un semisumergible que transportaba aproximadamente tres toneladas de cocaína.
El operativo mostró que las redes criminales continúan recurriendo a métodos sofisticados para trasladar grandes cantidades de droga por vía marítima.
Los semisumergibles son utilizados por organizaciones del narcotráfico debido a que permiten transportar importantes cargamentos intentando reducir su visibilidad desde la superficie. El hallazgo se sumó a otros procedimientos realizados en las costas de Costa Rica, donde las autoridades detectaron cargamentos de cocaína trasladados mediante diferentes tipos de embarcaciones.
Lanchas rápidas y embarcaciones pesqueras: otras modalidades
Las investigaciones realizadas en el país también permitieron identificar redes que utilizaban lanchas rápidas y embarcaciones pesqueras para movilizar droga.
En junio de 2026, un operativo en Puntarenas puso bajo la lupa una presunta estructura que habría recibido cocaína procedente de Sudamérica mediante lanchas rápidas y posteriormente utilizado embarcaciones para trasladarla hacia otros puntos.
Estos casos muestran que el narcotráfico en las costas costarricenses no depende de un único método. Las organizaciones pueden utilizar distintos tipos de embarcaciones y aprovechar actividades marítimas legales como cobertura para intentar pasar desapercibidas.
Surf y narcotráfico: qué relación existe realmente
La relación entre el surf y estos casos debe analizarse con cuidado.
Que una organización criminal utilice una tabla de surf para esconder droga no significa que los surfistas estén involucrados en el narcotráfico.
Costa Rica cuenta con una importante comunidad vinculada al surf y con numerosas localidades costeras cuya actividad económica está relacionada con el turismo, el deporte y el mar.
Los casos investigados por las autoridades apuntan, en cambio, a personas y organizaciones específicas sospechadas de participar en actividades de tráfico de drogas.
El interés periodístico está precisamente en conocer cómo estas estructuras aprovechan distintos elementos del entorno costero para desarrollar sus operaciones sin confundir esa estrategia criminal con las actividades legítimas de quienes viven del turismo, practican surf o trabajan en el mar.
Las costas, en el centro de la lucha contra el narcotráfico
Los operativos realizados durante los últimos años muestran que las autoridades costarricenses enfrentan un desafío que va mucho más allá de un caso particular.
El narcotráfico marítimo representa una de las principales vías utilizadas por las organizaciones criminales para mover cocaína a través de Centroamérica.
En ese escenario, las costas, puertos y rutas marítimas se convierten en puntos estratégicos para las investigaciones y los controles.
Mientras los organismos de seguridad buscan detectar embarcaciones y cargamentos, las organizaciones criminales modifican sus métodos para intentar evitar los controles. Los casos que involucraron tablas de surf, lanchas rápidas, embarcaciones pesqueras y semisumergibles revelan precisamente esa diversidad de estrategias.
Por eso, más que hablar de una supuesta relación entre los surfistas y las drogas, los operativos permiten observar otro fenómeno: cómo las redes de narcotráfico aprovechan el amplio escenario marítimo de Costa Rica y, en determinados casos, elementos propios de la actividad costera para intentar ocultar sus operaciones.
La diferencia es importante. El surf forma parte de la identidad turística y deportiva del país; el narcotráfico, en cambio, constituye una actividad criminal que utiliza las costas como parte de sus rutas internacionales.
