La economía chilena atraviesa un fuerte freno, con caída de la actividad minera, menor inversión y un aumento del costo de vida.
Chile enfrenta un escenario económico complejo, marcado por un desempleo del 9,6%, el nivel más alto en más de cinco años, una caída de la actividad productiva y un deterioro del poder adquisitivo de los hogares.
La situación se desarrolla durante los primeros meses de la gestión del presidente José Antonio Kast, que puso en marcha un programa de austeridad fiscal con el objetivo de reducir el déficit público y estimular la inversión privada.
Según pudo saber Notas de Actualidad, sin embargo, los últimos indicadores muestran dificultades para reactivar la economía. La inversión productiva, tanto pública como privada, no registró crecimiento en el segundo trimestre, mientras que la demanda interna avanzó de manera prácticamente nula. A esto se sumaron el encarecimiento de los combustibles y una fuerte contracción de la actividad minera, uno de los motores de la economía chilena.

La austeridad fiscal de Kast, en el centro del debate económico
Desde su llegada al poder en marzo, Kast impulsó un programa de ajuste que incluye un recorte del 3% del presupuesto de los ministerios, la revisión de programas públicos considerados ineficientes por el Gobierno y una reducción de la inversión estatal directa.
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Según los economistas consultados por BBC Mundo, estas medidas contribuyen a explicar parte del freno económico. Nicolás Saldías, economista principal para las Américas de Economist Intelligence Unit, señaló que la reducción del gasto público disminuye la demanda dentro de la economía y puede limitar el crecimiento en el corto plazo.
El Gobierno, por su parte, sostiene que el ajuste es necesario para ordenar las cuentas fiscales y crear condiciones favorables para la inversión. En paralelo, avanzó con una reforma económica que contempla una reducción progresiva del impuesto a las empresas del 27% al 23%, además de beneficios tributarios para grandes inversiones.
La iniciativa fue aprobada por el Congreso y firmada por Kast a comienzos de octubre. No obstante, el debate continúa sobre si los incentivos a las empresas alcanzarán para compensar la menor recaudación fiscal y traducirse en nuevos puestos de trabajo.
El aumento de los combustibles presionó la inflación y el consumo
Otro factor que agravó la situación fue el incremento internacional del precio del petróleo tras el inicio de la guerra en Irán. Frente a ese escenario, el Gobierno chileno decidió no compensar plenamente el aumento de los combustibles, al considerar que el costo fiscal de esa intervención podía comprometer sus objetivos de reducción del déficit.

La decisión provocó fuertes subas en los surtidores, en un país que depende de las importaciones para abastecerse de crudo. Según los datos citados por BBC Mundo, el precio de la gasolina en la Región Metropolitana aumentó alrededor de un 30% entre los días previos al comienzo del conflicto y mediados de octubre, mientras que el diésel subió más del 40%.
El encarecimiento de la energía impactó en los hogares y las pequeñas empresas, pero también se trasladó a otros sectores de la economía, presionando sobre los precios de bienes y servicios.
En julio, la inflación interanual llegó al 4,1%. Al mismo tiempo, la caída del poder adquisitivo y la incertidumbre económica afectaron la confianza de los consumidores. En agosto, las ventas de supermercados registraron una disminución interanual del 1,2%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile.
La caída de la minería profundizó la crisis económica en Chile
La actividad minera también contribuyó al deterioro de los indicadores. Chile es el mayor exportador mundial de cobre y depende en buena medida de este sector para impulsar sus exportaciones y su crecimiento.

En agosto, la producción minera cayó un 17,4% interanual y alcanzó su nivel más bajo en tres décadas, según las cifras difundidas en el informe de BBC Mundo. La baja producción ya venía mostrando una tendencia negativa durante el año y se agravó por interrupciones operativas en los yacimientos y condiciones climáticas adversas durante julio y agosto.
A estos problemas se suma la disminución de la concentración de cobre en la roca, un fenómeno que eleva los costos de extracción y genera incertidumbre para la industria.
El deterioro de la minería llevó al Banco Central chileno a revisar a la baja sus proyecciones de crecimiento para este año, hasta un rango de entre el 0,25% y el 0,75%. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional redujo su estimación al 0,6%. El desempeño de este sector será clave para determinar si la economía puede recuperarse durante 2027.
Desempleo récord y dificultades para los hogares
El freno económico tiene consecuencias directas sobre la población. Con el desempleo en el 9,6%, el costo de vida en aumento y un consumo que muestra señales de debilidad, muchas familias enfrentan dificultades para afrontar sus gastos cotidianos.
El deterioro de los indicadores también repercutió en la percepción sobre la gestión presidencial. De acuerdo con las encuestas mencionadas por BBC Mundo, la desaprobación de Kast superó el 60%.
En este contexto, el Gobierno anunció un plan de empleo de aproximadamente US$1.300 millones, destinado a generar más de 100.000 puestos de trabajo entre 2026 y 2027. La propuesta contempla acelerar obras públicas y otorgar subsidios a empresas para incentivar la contratación.
La iniciativa representa un giro respecto del enfoque de austeridad con el que comenzó la gestión y busca impulsar la actividad económica mediante la inversión y la creación de empleo.
¿Puede recuperarse la economía chilena en 2027?
Las perspectivas dependerán de varios factores: la evolución de los precios internacionales de la energía, la recuperación de la producción minera y el impacto de las reformas tributarias sobre las decisiones de inversión de las empresas.
Los economistas citados por BBC Mundo consideran que una mejora podría comenzar a observarse durante el primer trimestre de 2027, siempre que disminuyan las fuentes de incertidumbre y las reformas se traduzcan efectivamente en mayor actividad productiva.
Sin embargo, el resultado no está garantizado. El principal desafío para Kast será conseguir que el ajuste fiscal y los incentivos al sector privado impulsen el crecimiento sin profundizar las dificultades que enfrentan los hogares y el mercado laboral.
Mientras tanto, la discusión sobre el presupuesto de 2027 anticipa nuevas tensiones. El proyecto prevé un crecimiento real del gasto público de apenas el 1,5% y recibió críticas de la oposición por el posible impacto sobre programas sociales destinados a sectores vulnerables.
Así, Chile atraviesa una etapa de incertidumbre en la que el Gobierno busca equilibrar sus objetivos fiscales con la necesidad de recuperar la inversión, reactivar la economía y revertir el aumento del desempleo.
