Milei y Riquelme son iguales

Ambos «mandatarios» gozan del respaldo mayoritario, pero rechazan aceptar cuestionamientos y no están dispuestos a asumir cambios.


Por Roberto Pico

Javier Milei y Juan Román Riquelme son presidentes.

Milei y Riquelme son hinchas de Boca.

Milei y Riquelme tienen pasado en el fútbol. El mandatario nacional con techo en inferiores y el mandamás del Xeneize integrando una elite única.

Milei y Riquelme gozan de un amplio consenso popular. El presidente de la Nación revalidó su posición en las últimas elecciones. El crack futbolístico fue elegido por abrumadora mayoría hace poco tiempo y tras tener gestión en la institución.

Denunciaron a Juan Román Riquelme por fraude

Milei y Riquelme cuentan con fanáticos que los adulan y aprueban todo lo que hacen. Las “Fuerzas del Cielo”, el Gordo Dan y demás por el lado del jefe del Estado. “La Doce” del lado del ex futbolista.

Milei y Riquelme tienen una desembozada prensa a favor que le encuentra la dialéctica adecuada para justificar sus decisiones.

Milei y Riquelme tienen una férrea prensa opositora que les pasa todas las facturas posibles y les inventa otras tantas.

Milei y Riquelme son presidentes pero quieren ocupar los cargos menores en sus estructuras. El dueño de la Casa Rosada es quien manda en el Ministerio de Economía y en el Banco Central. El otrora 10 de lujo es un director técnico ad hoc que condiciona a cualquiera que ocupa ese lugar.

Milei apuesta a derrotar la inflación y avanzar con un paquete de 90 reformas en 2026

Milei y Riquelme no hablan con los medios.

Milei y Riquelme no ofrecen conferencias de prensa.

Milei y Riquelme sólo hablan con periodistas que saben que no los van a incomodar para bajar el discurso que a ellos les interesa.

Milei y Riquelme saben que sus gestiones no son todo lo lúcidas que imaginan.

Milei y Riquelme se aferran a “momentos” para salir a vociferar sus supuestos éxitos. El primero con tono más aguerrido, el de Tigre en forma más pausada. El “orden macro y el superávit fiscal” son bases intocables para Milei; el “jugadorismo” es sagrado para Riquelme.

Milei y Riquelme no alcanzaron sus objetivos más ansiados: bajar la inflación y ganar la Copa Libertadores.

Milei y Riquelme no aceptan que hacer cambios es una posibilidad. Para el jefe del Estado el cierre de industrias y la pérdida de empleo son consecuencias de una transición lógica hacia una nueva Argentina. Para el ex jugador de la selección, que “no haya transiciones” en el equipo de primera división es una cuestión circunstancial que ya se va a superar.

Causa $LIBRA: qué dicen los borradores hallados del «acuerdo confidencial» entre Milei y Hayden Davis

Milei y Riquelme tienen problemas de caja. El presidente de los argentinos aún no logra que los mercados internacionales le presten plata para despejar la situación financiera. Al de Boca no le dan las cuentas para contratar jugadores de real categoría.

Milei y Riquelme tienen problemas con la infraestructura. Uno cortó la obra pública a cero; el otro no puede remodelar La Bombonera como prometió.

Milei y Riquelme afrontan un año clave. Sin elecciones a la vista, 2026 debe ser el año en el que se consolide la reactivación de la economía y se sancionen las leyes que pretende el libertario. Si no gana la Libertadores y no ingresa en la del año próximo, al líder boquense se le acaba el consenso político.

Milei y Riquelme se niegan a hacer cambios. Milei apunta a “la macro” para que la micro se ordene y luego derrame. Riquelme cree que tarde o temprano sus elegidos hilvanarán dos pases seguidos y Cavani volverá a ser goleador.

Milei no cambiará a Luis Caputo por un ministro productivista. Riquelme se resiste a sacar a Claudio Úbeda.

Milei y Riquelme irán por la reelección a finales de 2027.

¿Las coincidencias seguirán en 2028?

Entradas relacionadas

Deja tu comentario