Los protagonistas del conflicto en el Caribe buscan una salida pacífica, aunque la presencia militar de ambos continúa aumentando.
El conflicto entre Venezuela y Estados Unidos pareciera haber adquirido una nueva dimensión la semana pasada: afirman que Maduro y Trump hablaron por teléfono y apuntan a tener una reunión.
La comunicación, en la que también estuvo el secretario de Estado Marco Rubio, ocurrió pocos días antes de que el Departamento de Estado oficializara la designación de Maduro como líder de lo que la administración considera una organización terrorista extranjera, el llamado Cartel de los Soles.
“No puedo decirte lo que voy a decirle, pero tengo algo muy específico que decir” fueron las frases del viernes pasado con las que el presidente republicano se refirió al dictador venezolano. Si bien el tono institucional es cada vez más agresivo, los rumores apuntan a una posible bilateral entre mandatarios.
A su vez, la revocación de permisos aéreos y la creciente expectativa de una avanzada militar por tierra parecieran derrumbar las expectativas de una salida pacífica del asunto.
Desde el otro lado, Maduro sigue negando cualquier vinculación con el narcotráfico y decide mostrarse seguro ante las cámaras. Sin embargo, no asistió a la celebración de los 105 años de la Aviación Militar Bolivariana y en su lugar se mostró un mensaje grabado.
También se han vinculado múltiples versiones sobre la decisión final de Maduro: un posible escape, una entrega del gobierno, la participación extranjera en recursos petroleros y múltiples versiones más.
