Lutero, la Dieta de Worms y el nacimiento del protestantismo

Hijo de Hans y Margarita Luder, y fraile agustino, reclamaba un retorno a las pautas bíblicas y el abandono de prácticas como el celibato sacerdotal.

Por Fernando del Corro

El 17 de abril de 1521, en Worms, ciudad alemana de la región Renania-Palatinado, concluyó la milenaria etapa de una única e indiscutida versión del cristianismo: el catolicismo. Ese día, ni el joven emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V (también Carlos I de España), ni el papa Giovanni di Lorenzo de Medici (León X) pudieron evitar que Martin Luder (Martin Luther o simplemente Lutero) ratificase sus dichos y escritos de los años previos.

En la Dieta de Worms, inaugurada por Carlos V el 22 de enero de ese mismo año, Lutero, que se encontraba allí gracias a un salvoconducto imperial, afirmó: “No le creo ni al papa ni a los obispos”, y ratificó todos sus escritos. “Estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo retractarme”, enfatizó, provocando su expulsión de las filas papales y el nacimiento del protestantismo.

El 3 de enero, poco antes del inicio de la Dieta, el papa había emitido en Roma la bula Decet Romanum Pontificem, por la cual se excomulgó a Lutero, quien igualmente fue convocado para renunciar o reafirmar sus escritos. El 16 de abril, frente a una mesa repleta de copias, Johann Eck, asistente del arzobispo de Tréveris, le pidió que confirmase su autoría y su adhesión a esas prédicas.

Lutero se tomó un día para reflexionar y el 17 de abril pidió que se lo convenciera “mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón”. “No puedo hacer otra cosa, ésta es mi postura”, remarcó, tras lo cual abandonó Worms y se invisibilizó. Poco más de un mes después, Carlos V emitió el Edicto de Worms, prohibiendo sus obras y declarándolo “prófugo y hereje”.

Hijo de Hans y Margarita Luder, y fraile agustino, Lutero reclamaba un retorno a las pautas bíblicas y el abandono de prácticas como el celibato sacerdotal, una cuestión que ha retomado actualidad en el ámbito eclesial. Desde su implementación en el Concilio de Letrán en 1139, han pasado 886 años en los que el celibato fue abandonado por diversas ramas del cristianismo, salvo por el catolicismo, cuya conducción enfrenta hoy el desafío de resolver los problemas de pedofilia.

 

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