La IRGC cuenta con fuerzas terrestres, navales y aéreas, tiene su propio servicio de inteligencia, una milicia interna y un brazo exterior.
Cuando Donald Trump anunció el inicio de operaciones de combate contra Irán, uno de los objetivos declarados fue la cúpula del régimen, incluido el líder supremo Ali Khamenei. También habrían sido blancos el comandante de la Guardia Revolucionaria, el ministro de Defensa y el jefe de inteligencia.
Pero incluso si esa estructura fuera neutralizada, la caída automática del régimen no está garantizada. La clave está en entender qué es realmente la Guardia Revolucionaria Islámica.
Qué es la IRGC y por qué es tan poderosa
La Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) nació en 1979, tras la revolución que derrocó al Sha. Su misión no fue defender al Estado iraní en abstracto, sino proteger la revolución islámica.
A diferencia del ejército regular, responde directamente al líder supremo, según la Constitución iraní. Esa dependencia institucional le otorga una legitimidad propia y una cadena de mando separada del gobierno formal.
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Cuenta con:
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Fuerzas terrestres, navales y aéreas propias
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Servicio de inteligencia independiente
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La milicia interna Basij
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Un brazo exterior: la Fuerza Quds
Según estimaciones del National Counterterrorism Center (NCTC), dispone de entre 150.000 y 190.000 efectivos. La Fuerza Quds, su unidad para operaciones externas, tendría entre 5.000 y 15.000 miembros altamente seleccionados.
Un imperio económico que financia su supervivencia
Tras la guerra con Irak en los años 80, el régimen permitió que la IRGC se expandiera hacia la economía. Hoy controla sectores estratégicos a través de conglomerados como Khatam al-Anbiya.
Investigaciones académicas, como las de la Deakin University, señalan que la Guardia participa en construcción, energía, telecomunicaciones, gestión portuaria e incluso en redes de importaciones informales.
Este poder económico le otorga autonomía financiera y capacidad de resistencia frente a sanciones o crisis internas.
La red regional: el “Eje de la Resistencia”
El brazo exterior de la IRGC, la Fuerza Quds, fue clave en la construcción de la red regional iraní. Transformó a Hezbollah en una fuerza paramilitar sofisticada en los años 80 y respaldó a milicias chiítas en Irak tras 2003.
También brindó apoyo a los Houthis en Yemen y mantuvo vínculos con Hamas.
Aunque esta red ha sufrido golpes recientes —incluyendo la caída del régimen de Bashar al-Assad en Siria y la degradación de arsenales estratégicos—, sigue siendo una estructura activa.
¿Qué pasa si eliminan a la cúpula?
Analistas del Atlantic Council sostienen que eliminar al líder supremo no implicaría el colapso automático del régimen, sino probablemente una lucha interna por la sucesión.
Informes de inteligencia sugieren que Khamenei habría previsto escenarios de eliminación, designando posibles reemplazos. Figuras como Ali Larijani habrían sido señaladas para coordinar la continuidad institucional.
La IRGC no es una estructura vertical que depende de un solo hombre. Es un entramado con múltiples centros de poder: militar, económico, inteligencia y red exterior. Neutralizar a un comandante genera disputa interna, pero no desintegra la organización.
El factor social: protestas y desgaste interno
Desde fines del año pasado, Irán enfrenta protestas masivas vinculadas a la crisis económica y la represión política. La respuesta del régimen ha sido dura.
Sin embargo, la Guardia acumula 45 años perfeccionando su capacidad de supervivencia: resistió la guerra con Irak, soportó sanciones internacionales y absorbió el impacto del asesinato de Qassem Soleimani en 2020.
Un escenario abierto
Si la IRGC logra reconfigurarse tras los ataques, podría radicalizar aún más su postura. Si en cambio se fractura su núcleo institucional, el vacío de poder abriría un escenario de alta inestabilidad regional.
Por ahora, la evidencia indica que la eliminación de figuras clave no garantiza el colapso inmediato del régimen. La estructura que sostiene al sistema iraní es más profunda, más autónoma y más resiliente de lo que parece a simple vista.
