Feriados: la Argentina a mitad de camino entre Irán y los EUA pero muy lejos de la Roma de Nerón

El mapa global de los días no laborables y el revisionismo histórico abre el debate sobre los líderes que impulsaron el bienestar popular a través del descanso.

Por Fernando Del Corro

Con un total de 20 feriados nacionales, más cinco destinados exclusivamente a los sectores público y bancario, la Argentina se situó, en 2012, a mitad de camino entre países como Irán (con 26 nacionales más siete regionales) y los Estados Unidos de América, que cuenta con apenas 10, al igual que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Claro que todos están muy lejos de la época de gloria del Imperio Romano durante el gobierno de Nerón (54-68), cuando los días festivos llegaron a 182, casi la mitad del total de los 365 días del año.

Para el 2013, el calendario oficial indicaba un total de 17 feriados, más otros ocho destinados a los practicantes de las religiones judía y musulmana, y a los descendientes de armenios. Con fines turísticos, estaba previsto trasladar cinco de ellos para fomentar el desarrollo de diferentes zonas del país. El traslado de feriados a los lunes o viernes tuvo su origen en la presidencia de Raúl Ricardo Alfonsín en 1984, a instancias de Marcos Dabbah (Turismo) y el secretario de Comercio, Ricardo Oscar Campero. Esta iniciativa fue respaldada en el Congreso de la Nación por el diputado Rubén Rabanal, entonces presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

En el contexto regional, la Argentina encabezó la programación festiva de América Latina junto a Colombia, que también aplica el criterio de fines de semana largos. En contraste, Chile previó 14, Perú y Venezuela 12, Bolivia 11 y México apenas siete. La cantidad de feriados se mantiene estable a nivel global, aunque los criterios varían: en la India, por ejemplo, hubo solo dos feriados nacionales vinculados a la independencia, pero se sumaron otros 69 de carácter regional atendiendo a la diversidad étnica y religiosa de ese país.

En el resto del mundo, las cifras fluctúan considerablemente. Los EUA y Canadá mantienen 10 feriados (aunque Canadá suma 15 regionales), mientras que en Brasil se registraron ocho nacionales más nueve oficiales facultativos. En Asia, exceptuando a la India, los números son mayores: Irán tuvo 26 nacionales, China 25 y Japón 20. Por su parte, la Federación Rusa contó con 21 y Suráfrica con 14, cifras que demuestran que el esquema argentino no es tan elevado comparado con otros países del bloque BRICS.

Como contracara, en Europa los países que conformaron el viejo Imperio Romano registran cantidades menores. Grecia tuvo 14 días no laborales, seguida por Italia con 13, España y Francia con 11, el Reino Unido con 10 y Alemania con nueve. Sin embargo, en estos casos suelen sumarse numerosos feriados regionales, como los 28 adicionales de España o los ocho de Alemania, lo que matiza la diferencia con los países americanos.

Para alcanzar la cifra de 182 feriados de la Roma neroniana, hay que remitirse a las investigaciones de Jerome Carcopino en su obra «La vida cotidiana en Roma en el apogeo del Imperio«. Según el autor, el bienestar popular alcanzó su pico con Nerón Claudio César Augusto Germánico, un gobernante que habilitó a los esclavos a querellar a sus amos por malos tratos. A pesar de las calumnias históricas que le atribuyeron el incendio de la ciudad, fue un líder tan querido que, décadas después de su suicidio impuesto por el Senado, hubo levantamientos populares reivindicando su figura.

El revisionismo histórico señala que incluso se alteró la obra de Cornelio Tácito para culpar a Nerón del incendio de Roma, cuando en realidad el emperador regresó de inmediato a la ciudad y donó sus bienes para la reconstrucción. Su popularidad también se nutría de sus dotes artísticas; el filósofo Luciano de Samosata lo destacó como un eximio músico y cantante.

Este Nerón —nacido como Lucio Domicio Ahenobarbo y adoptado por Claudio (Tiberio Claudio César Augusto Germánico)— murió pobre tras donar su patrimonio y encarar obras como el Canal de Corinto. Su historia de justicia social y descanso popular es poco recordada, al igual que la de Servio Tulio, el rey nacido esclavo que creó el impuesto a los réditos, o Diocleciano (Cayo Aurelio Valerio Diocles), otro antiguo esclavo que gobernó entre 284 y 305 y legisló sobre el impuesto a la renta de la tierra.

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