Crece la expectativa por la liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde 2024

El caso volvió a cobrar relevancia internacional al cumplirse un año y un mes de su arresto y ante declaraciones oficiales del chavismo que anticipan posibles excarcelaciones.


Agustín Nahuel Gallo, suboficial de Gendarmería Nacional Argentina, continúa detenido de manera irregular en Venezuela, mientras aumentan las expectativas por una eventual liberación de presos políticos tras la captura del exdictador Nicolás Maduro. El caso volvió a cobrar relevancia internacional al cumplirse un año y un mes de su arresto y ante declaraciones oficiales del chavismo que anticipan posibles excarcelaciones.

Gallo permanece alojado en El Rodeo I, una prisión de máxima seguridad bajo la órbita de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Su situación fue denunciada por el Gobierno argentino y por organismos de derechos humanos como una desaparición forzada, debido a la falta de información oficial, garantías judiciales y asistencia consular.

El suboficial había viajado a Venezuela en diciembre de 2024, durante sus vacaciones, con el objetivo de reencontrarse con su pareja y su hijo pequeño. Fue detenido en un puesto migratorio en la frontera colombo-venezolana bajo sospechas de espionaje, acusación que su familia rechaza de manera tajante. Desde entonces, su paradero y condiciones de detención permanecieron rodeados de hermetismo.

La familia de Gallo, junto a autoridades de Gendarmería y representantes legales, impulsó gestiones ante la Justicia argentina y organismos internacionales. Su pareja, María Gómez, aseguró que el viaje se realizó de manera legal y cuestionó la acusación en su contra, mientras que su hermana Daiana desmintió versiones sobre supuestas visitas previas del gendarme a Venezuela.

En las últimas semanas, el caso se vio reforzado por el testimonio de Iván Colmenares, un ciudadano colombiano que compartió cautiverio con Gallo en El Rodeo I. Según relató, los detenidos eran considerados presos políticos y sufrían presiones, maltratos y restricciones extremas, además de ser utilizados como piezas de negociación internacional.

Desde el Gobierno argentino reiteraron el reclamo por su liberación inmediata y mantienen activa la denuncia por violaciones a los derechos humanos. La situación se da en un contexto de alta tensión diplomática entre Argentina y Venezuela, marcado por el retiro de embajadas y el quiebre de los canales formales de diálogo.

Mientras continúan las gestiones diplomáticas y crecen las versiones sobre una posible liberación de detenidos arbitrarios, el caso de Nahuel Gallo sigue siendo uno de los principales reclamos humanitarios y consulares de la Argentina ante la comunidad internacional.

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