“Si voy presa, me mato”, advirtió la abogada argentina que podría recibir hasta 15 años de cárcel.
La argentina Agostina Páez, detenida en Brasil desde el 14 de enero acusada de injuria racial, enfrenta este martes una audiencia clave en la que la Justicia de ese país definirá si la causa es elevada a juicio. En caso de avanzar, podría haber definiciones en el corto plazo sobre una eventual condena.
El hecho que derivó en la causa ocurrió en un bar de Río de Janeiro, donde la joven se encontraba de vacaciones junto a amigas. Según las denuncias presentadas, habría realizado comentarios y gestos discriminatorios contra empleados del lugar. Parte de la secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad y luego se difundió en redes sociales.
La imputación contempla una pena de hasta cinco años de prisión por cada hecho. En este caso, al existir tres acusaciones, la querella solicitó la pena máxima en cada una, lo que podría elevar la condena a un total de hasta 15 años.
La defensa, a cargo de la abogada Carla Junqueira, indicó que la duración de la audiencia dependerá del desarrollo de la jornada y no descartó que la resolución pueda conocerse en el corto plazo o extenderse a nuevas instancias.
Mientras se define su situación procesal, Páez permanece en Río de Janeiro bajo medidas cautelares, que incluyen el uso de tobillera electrónica y la prohibición de salir del país.
En declaraciones públicas, la joven expresó su preocupación por su situación judicial y personal, mientras que su padre, quien viajó a Brasil para acompañarla, señaló que atraviesa un cuadro emocional delicado y cuestionó la severidad de la pena solicitada. «Si voy a una cárcel me mato, no voy a ir acá, no está en mi cabeza, no existe posibilidad».
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Por su parte, desde Cancillería argentina indicaron que están al tanto del caso, aunque aclararon que no pueden intervenir en el proceso judicial en curso, que se rige por la legislación brasileña.
