Los especialistas siguen de cerca su evolución y advierten por posibles crecidas en los ríos Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú.
El fenómeno climático conocido como El Niño ya está activo y comenzó a generar atención entre especialistas y organismos meteorológicos por sus posibles efectos sobre el clima de Argentina durante los próximos meses.
Según pudo saber Notas de Actualidad, el evento puede provocar cambios en las precipitaciones y las temperaturas en distintas regiones del país. Si la evolución alcanza una intensidad excepcional, el fenómeno podría convertirse en lo que algunos especialistas denominan “Súper Niño”, un escenario que genera preocupación por sus posibles consecuencias sobre los sistemas hídricos.

Uno de los principales puntos de atención está puesto en el comportamiento de las lluvias y en la posibilidad de crecidas de importantes ríos de la región, entre ellos el Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú.
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Qué es el Súper Niño y por qué preocupa en Argentina
El Niño es un fenómeno climático asociado al calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, que puede alterar los patrones atmosféricos y modificar las condiciones de temperatura y precipitaciones en diferentes partes del mundo.
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En Argentina, sus efectos pueden sentirse especialmente en algunas regiones del centro y norte del territorio, aunque la intensidad y distribución de las lluvias dependen de la evolución particular de cada evento.
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La posibilidad de que este episodio alcance una intensidad excepcional genera especial interés debido a que podría favorecer períodos con precipitaciones superiores a las habituales en determinadas zonas.
Las lluvias que podrían generar crecidas de los ríos
Uno de los principales riesgos señalados por especialistas está relacionado con el aumento de los niveles de los grandes ríos de la región.
El comportamiento de las lluvias podría tener impacto sobre las cuencas de los ríos Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú, aumentando el riesgo de crecidas si las precipitaciones se mantienen durante períodos prolongados.
Estos cursos de agua atraviesan o influyen directamente sobre distintas provincias argentinas y tienen una enorme importancia para las poblaciones, la producción agropecuaria, el transporte y la generación de energía. Por este motivo, la evolución del fenómeno será seguida especialmente en las zonas cercanas a las principales cuencas hidrográficas.
Qué provincias podrían verse más afectadas
Aunque todavía es prematuro establecer un mapa definitivo de las provincias que tendrán mayores impactos, las regiones vinculadas a las cuencas de los grandes ríos del litoral se encuentran entre las áreas que deberán prestar especial atención a la evolución de las precipitaciones.
Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco y Formosa aparecen entre las provincias que podrían verse condicionadas por el comportamiento de las lluvias y los niveles de los ríos.
Sin embargo, esto no significa que todas esas provincias vayan a registrar inundaciones ni que el impacto vaya a ser uniforme. La magnitud de cualquier evento dependerá de la cantidad de lluvia acumulada, su distribución geográfica y las condiciones que presenten las distintas cuencas.
Lluvias y bajas temperaturas en Buenos Aires
Mientras continúa el seguimiento del fenómeno climático, este jueves también se registraron lluvias y bajas temperaturas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Según el Servicio Meteorológico Nacional, las precipitaciones podían continuar durante la jornada, con una probabilidad de hasta el 40% hacia la tarde.
Para este jueves se esperaba una temperatura máxima de 18 grados, mientras que la mínima se ubicaba alrededor de los 13 grados. Los vientos predominantes serían del este, con velocidades de entre 13 y 22 kilómetros por hora.
Hacia la noche, las condiciones tenderían a mejorar y la probabilidad de lluvias descendería a valores inferiores al 10%.
El impacto del fenómeno también se observa en otras regiones
Los posibles efectos de El Niño no se limitan a Argentina. El fenómeno también genera preocupación en otros países de América Latina por sus consecuencias sobre las lluvias, las temperaturas y la disponibilidad de agua.
En Venezuela, el ambientalista Erik Quiroga, promotor del Día Mundial de la Capa de Ozono, advirtió sobre las posibles consecuencias del fenómeno para algunas de las principales maravillas naturales del país.
Según el especialista, después de un período seco podría producirse una etapa de lluvias de mayor intensidad entre abril y mayo de 2027. El experto incluso planteó la posibilidad de que Venezuela atraviese durante 2027 un escenario marcado por períodos secos y lluviosos de distinta intensidad.
El Canal de Panamá también se prepara para un escenario complejo
Otro de los puntos donde el fenómeno climático puede generar consecuencias es el Canal de Panamá, una vía estratégica para el comercio internacional.
Las autoridades panameñas enfrentan el desafío de administrar el agua disponible para garantizar el funcionamiento del canal. Un fenómeno de El Niño más intenso podría adelantar la temporada seca y generar restricciones que afecten el tránsito de embarcaciones.
El canal concentra cerca del 5% del comercio marítimo mundial y normalmente permite el paso de entre 36 y 38 barcos diarios. Por eso, cualquier reducción en la capacidad de tránsito puede generar un impacto económico considerable.
Los buques que no cuenten con una reserva de paso podrían enfrentar costos adicionales para atravesar la vía interoceánica en un escenario de restricciones.
Qué puede pasar durante los próximos meses
El comportamiento de El Niño 2026 todavía deberá ser monitoreado para determinar cuál será su intensidad y cómo se distribuirán sus efectos sobre Argentina.
Por el momento, los especialistas ponen el foco en las precipitaciones, las temperaturas y la evolución de los principales ríos. Una intensificación de las lluvias podría generar complicaciones en zonas vulnerables a las crecidas, mientras que períodos secos también podrían afectar otras regiones.
La posibilidad de un “Súper Niño” dependerá de cómo evolucione el fenómeno y de las condiciones oceánicas y atmosféricas durante los próximos meses. Por eso, las autoridades meteorológicas recomiendan seguir los pronósticos oficiales y los avisos emitidos para cada región, especialmente ante la posibilidad de lluvias intensas o crecidas de los ríos.
