A 200 años de la creación de la Presidencia: Bernardino Rivadavia asumía como primer presidente argentino

El exPresidente había sido uno de los principales impulsores del Congreso, que comenzó a sesionar el 16 de diciembre de 1824.


El 6 de febrero de 1826, el Congreso General reunido en la ciudad de Buenos Aires resolvió centralizar la conducción política del país mediante la creación de la figura de Presidente de la Nación. La iniciativa se dio en un contexto de crisis institucional y conflicto externo, marcado por la declaración de guerra del Imperio del Brasil. Al día siguiente, el 7 de febrero, fue designado Bernardino Rivadavia como primer presidente, cargo que asumió formalmente el 8 de febrero, sin que aún existiera una Constitución Nacional sancionada.

Rivadavia había sido uno de los principales impulsores del Congreso, que comenzó a sesionar el 16 de diciembre de 1824, cuando se desempeñaba como Secretario de Gobierno del entonces gobernador bonaerense Martín Rodríguez, quien luego fue reemplazado por Gregorio de Las Heras. La convocatoria al cuerpo legislativo tenía como objetivos centrales la sanción de una Constitución Nacional y una Ley de Capitalización, aunque las disputas entre unitarios y federales demoraron los acuerdos.

Durante los debates, se evidenciaron profundas diferencias políticas. Mientras dirigentes como Manuel García defendían un sistema marcadamente unitario, otros como Manuel Dorrego, representante de Santiago del Estero, impulsaban un federalismo limitado. En tanto, Elías Galisteo, diputado por Santa Fe, expresó una postura federalista en una provincia que ya contaba, desde 1819, con la primera constitución provincial del país, sancionada durante el gobierno de Estanislao López.

En 1825 se había aprobado una Ley Fundamental que establecía un Poder Ejecutivo Nacional Provisorio, delegando en el gobernador de Buenos Aires el manejo de las relaciones exteriores. Sin embargo, la ocupación brasileña de la Banda Oriental y la amenaza sobre la Mesopotamia aceleraron las decisiones políticas.

Ya en funciones, Rivadavia impulsó la creación de una capital nacional, fijándola en la ciudad de Buenos Aires y su entorno, y sometió al control nacional gran parte del territorio y los recursos de la provincia, incluyendo los ingresos aduaneros. Esta medida provocó la renuncia de Gregorio de Las Heras a la gobernación bonaerense.

El principal desafío de su gestión fue el conflicto con Brasil, aunque las negociaciones llevadas adelante por su canciller, Manuel García, generaron fuertes controversias. El 27 de junio de 1827, Rivadavia presentó su renuncia, tras denunciar que dichas gestiones habían cedido la Banda Oriental al enemigo.

Para ese entonces ya se había sancionado la Constitución unitaria de 1826, bajo la cual gobernaron Rivadavia y su sucesor, Vicente López y Planes, autor de la letra del Himno Nacional, quien fue designado presidente provisional el 3 de julio de 1827. Durante su breve mandato se restableció la autonomía de Buenos Aires y se convocó a elecciones, que dieron como vencedor al federal Manuel Dorrego. Ante ese resultado, López y Planes renunció, marcando el cierre del primer y breve período de las presidencias argentinas.

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