Una falla obligó a la aeronave a desviarse de su recorrido y a parar en Natal: qué fue lo que originó el desperfecto técnico.
Más de 400 pasajeros argentinos y españoles permanecen varados en Natal, Brasil, luego de que el avión de Plus Ultra en el que viajaban desde Buenos Aires hacia Madrid tuviera que realizar un aterrizaje de emergencia por una presunta falla técnica.
Los pasajeros denuncian horas de incertidumbre, falta de información y problemas para conseguir alojamiento después de que la aeronave aterrizara en la ciudad brasileña. Según relató Denis Fernández, uno de los damnificados, la compañía les informó que un avión llegaría este lunes a las 18 y que el vuelo hacia Madrid partiría a las 19:30, aunque los pasajeros mantienen dudas sobre si finalmente se cumplirá.
El hombre, que viajaba junto a su novia, contó que el avión despegó desde Buenos Aires el domingo a las 13:30. Se trataba de un vuelo directo que, según el cálculo de los propios pasajeros, llevaba entre 350 y 400 personas, entre argentinos y españoles.
El precio del boleto había sido uno de los motivos por los que eligieron la compañía. Según Fernández, el pasaje costó entre USD 890 y USD 950, frente a los aproximadamente USD 1.200 o USD 1.300 que costaba un vuelo de Iberia para la misma fecha.
El viaje comenzó con normalidad, con comida a bordo y sin inconvenientes aparentes. Sin embargo, cuatro o cinco horas después del despegue, la situación cambió abruptamente.
“Yo estaba con mi novia al lado. Sentí la sensación cuando el avión empieza a despegar, que se te tapan los oídos, como que te apunás, como un dolor de cabeza extraño”, relató.
A esa molestia se sumó un ruido que hasta ese momento no habían percibido. “Empecé a sentir eso y al mismo tiempo un ruido extraño, muy fuerte. Le digo a mi novia: ‘Che, está raro esto, ¿no?’”, recordó.
Poco después, las luces de la cabina se encendieron y el comandante comunicó a los pasajeros que debían cambiar el rumbo.
“Por una falla técnica vamos a aterrizar de urgencia”
“El piloto dice: ‘Señores pasajeros, por una falla técnica vamos a tener que descender, aterrizar de urgencia en el próximo destino. Vamos a aterrizar en Natal’”, contó Denis.
El comandante también intentó llevar tranquilidad a los pasajeros: “Quédense tranquilos, que todo está bajo control”. Según Fernández, les informaron que el descenso y posterior aterrizaje demandarían aproximadamente una hora. Durante ese período, el ruido se hizo cada vez más intenso y aumentó la preocupación dentro de la cabina.
“Los ruidos empezaron cada vez más fuertes, cada vez más fuertes, cada vez más fuertes. Fue una hora de mirarnos las caras y decir: ‘Ojalá que aterricemos y que salga todo bien’”, describió.
El pasajero también aseguró que las expresiones de preocupación de los integrantes de la tripulación contribuyeron a incrementar la tensión: “Tenían cara de preocupación. Nadie entendíamos bien la situación, ni siquiera ellos. Estaba todo muy extraño”, sostuvo.
Mientras el avión descendía, los pasajeros comenzaron a intercambiar hipótesis sobre lo que estaba sucediendo debido a la escasa información oficial.
Según el relato de Fernández, entre los viajeros comenzó a circular la versión de que la aeronave habría continuado el vuelo con un solo motor funcionando, aunque esa información no fue confirmada por la aerolínea.
Tres camiones de bomberos esperaban al avión en Natal
Finalmente, el avión aterrizó en Natal alrededor de las 17. Fernández recordó que al llegar pudieron observar tres camiones de bomberos preparados para intervenir ante cualquier eventualidad.
Una vez en tierra, los pasajeros esperaban recibir explicaciones sobre lo sucedido. Sin embargo, según su testimonio, la incertidumbre continuó: “Falla técnica fue la palabra. Repetitivamente, falla técnica”, sostuvo.
El pasajero también aseguró que Plus Ultra no cuenta con una estructura operativa propia en ese aeropuerto brasileño. “Plus Ultra no opera en Brasil. No tiene despacho de gente. No funciona en Brasil”, afirmó.
A su vez, describió el aeropuerto de Natal como un lugar pequeño y con poca infraestructura para recibir de manera repentina a cientos de pasajeros. “Llegamos a un aeropuerto muy pequeño, donde no había nadie. Estaba completamente vacío. Y los locales de comida tuvieron que abrir para atendernos”, relató.
“Nos hicieron un abandono de persona total”
La falta de representantes de la compañía en el lugar fue uno de los principales motivos de indignación entre los pasajeros: “Nos hicieron un abandono de persona total. Nos abandonaron”, afirmó Fernández.
Según explicó, después del aterrizaje permanecieron durante un largo período en una zona del aeropuerto antes de completar los trámites migratorios. La falta de respuestas generó protestas entre los viajeros: “Éramos más de 300 personas protestando. Yo me puse un poco la cabeza porque estaba muy nervioso y queríamos respuestas, queríamos saber qué pasaba”, contó.
Finalmente, apareció el piloto. Sin embargo, la explicación volvió a centrarse en la existencia de una falla técnica.
Dijo, según el relato de Fernández: “Hubo una falla técnica. Ya estamos tramitando los hospedajes, los hoteles para que se queden. Despreocúpense, les van a dar comida”.
Los pasajeros recibieron alimentos, pero continuaron sin conocer qué había ocurrido exactamente con la aeronave ni cuándo podrían retomar el viaje hacia Madrid.
Los llevaron a un hotel que no tenía habitaciones disponibles
Después de varias horas, los pasajeros fueron trasladados en colectivos hacia un hotel ubicado aproximadamente a una hora del aeropuerto. Sin embargo, al llegar se encontraron con otro problema.
“El hotel parecía estar vacío. Había tres autos estacionados en una playa de estacionamiento para 40 autos”, describió Fernández.
Cuando los pasajeros descendieron de los colectivos, representantes del aeropuerto les informaron que no había habitaciones disponibles.
La situación provocó nuevos reclamos. “Ahí se armó un quilombo terrible. Todos preguntábamos: ‘¿Por qué nos dejaron allá? ¿Por qué no nos dejaron en el aeropuerto, que era nuestro lugar de reclamo?’”, explicó.
Horas a la intemperie, sin agua y sin poder dormir
Solo algunas personas lograron ser trasladadas a otro alojamiento, mientras que el resto permaneció durante horas en el estacionamiento del hotel.
“Llegamos al hotel a la una de la mañana y hasta las cinco de la mañana estuvimos ahí varados en una playa de estacionamiento, sin agua, sin nada. Totalmente abandonados”, aseguró Denis.
En medio de la confusión, los pasajeros intentaron comunicarse con Plus Ultra, pero, según su testimonio, no recibieron respuestas concretas. Finalmente, a pedido de los propios viajeros, fueron trasladados nuevamente hacia el aeropuerto.
“Nos ofrecían llevarnos a Recife, que está a cinco horas”
El regreso al aeropuerto tampoco estuvo exento de dificultades. En determinado momento, según Fernández, les propusieron trasladarlos hasta Recife, una ciudad ubicada a varias horas de Natal.
Los pasajeros decidieron regresar al aeropuerto. “Les dijimos: ‘Llévenos al aeropuerto’, porque es el único lugar donde podemos reclamar”, explicó.
La tensión escaló y apareció la Policía Militar
Durante la mañana del lunes, la tensión aumentó a raíz de los reclamos de los pasajeros, que exigían respuestas y la presencia de algún representante de la compañía.
Fernández contó que incluso recurrió a autoridades brasileñas para intentar localizar a alguien de Plus Ultra. “Fui a buscar incluso a la policía de migración, a la policía militar”, relató.
Según su testimonio, hubo efectivos armados en el lugar: “Policías con Itacas al lado nuestro, mirándonos fijo a los ojos”, contó.
En paralelo, se produjo un cruce de responsabilidades. Los pasajeros reclamaban a la aerolínea y, según el relato de Fernández, la compañía señalaba al aeropuerto, mientras que desde el aeropuerto indicaban que Plus Ultra debía hacerse cargo de la situación.
La promesa de un nuevo avión
Después de varias horas de reclamos, los pasajeros recibieron una posible solución. Según contó Denis, una persona vinculada al aeropuerto les informó que Plus Ultra gestionaba el envío de otra aeronave para trasladarlos a Madrid.
“Nos dijo que consideraron que Plus Ultra trae un avión, no sé de dónde, si de España o de Venezuela, a las 18 horas y a las 19.30 parte con rumbo a Madrid”, relató.
La noticia generó cierto alivio, aunque los pasajeros también expresaron cautela debido a las promesas anteriores que no se habían concretado.
Por el momento, los viajeros permanecen en el aeropuerto de Natal a la espera del nuevo avión: “Hoy nos dieron 50 reales cada uno. Estamos comiendo chipá y tomando mate”, contó Denis, quien describió la noche como un período prácticamente “sin dormir, sin bañarnos, sucios, cansados”.
“La gente está asustada, porque hay niños, hay personas mayores, hay gente de 80 y pico de años que están paradas y sentadas acá. Ya van 16 horas”, explicó.
Los pasajeros esperan ahora que finalmente se concrete la llegada de la nueva aeronave y puedan retomar el viaje hacia Madrid, el destino final del vuelo que había partido desde Buenos Aires.
