La primera hipótesis apunta a una falla estructural en las vías que podría haber sido clave para el descarrilamiento del tren Iryo.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) difundió un informe preliminar con una primera hipótesis sobre el trágico accidente del AVE que sacudió al sistema ferroviario español.
Según el organismo, se detectó un defecto estructural en la vía, específicamente una fractura en el carril, que pudo provocar el descarrilamiento de un vagón del tren Iryo, el cual luego colisionó con una formación Alvia que circulaba en sentido contrario.

El análisis técnico incluyó una inspección exhaustiva in situ de las ruedas del tren siniestrado. Allí se identificaron muescas en la banda de rodadura de las ruedas derechas de los coches 2, 3, 4 y 5, todas correspondientes a ejes impares. Para los investigadores, esas marcas, junto con la deformación observada en el carril, son compatibles con la existencia de una fractura previa en la vía, lo que indica que el defecto ya estaba presente antes del paso del tren que descarriló.
La hipótesis del “escalón” en el carril
De acuerdo con la CIAF, la fractura del carril habría interrumpido su continuidad estructural. En ese escenario, la parte anterior a la rotura soportó inicialmente todo el peso de la rueda, generando un leve descenso, mientras que el tramo posterior no actuó de manera solidaria. Ese desfasaje habría creado momentáneamente un “escalón”, que impactó contra la llanta de la rueda.
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Las muescas halladas en los coches 2, 3 y 4 presentan un patrón uniforme y coinciden visualmente con la sección de carril roto localizada en la zona cero del descarrilamiento. A velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora, la secuencia de impactos explicaría por qué solo las primeras ruedas de cada bogie registraron daños: el breve intervalo —de apenas 3 centésimas de segundo— entre el paso de una rueda y la siguiente impidió que el carril recuperara su forma antes del segundo contacto.
El punto clave: el descarrilamiento del coche 6
El informe también detalla que las muescas del coche 5 muestran un patrón diferente, concentrado en la zona exterior de la banda de rodadura. Esa característica es compatible con un impacto cuando el carril ya se encontraba volcándose hacia el exterior, lo que explicaría por qué el coche 6 fue el primero en descarrilar por una falta total de continuidad en la rodadura.
En el lugar del accidente, los investigadores observaron que el carril, tras la rotura, terminó tumbado hacia el lado derecho, con marcas que indican que una rueda lo pisó lateralmente. Además, se detectaron muescas similares en trenes que circularon previamente por ese tramo, entre ellos un Renfe Viajeros serie 130 y dos formaciones Iryo, lo que refuerza la hipótesis de que la fractura del carril ocurrió antes del paso del tren siniestrado.
“Con la información disponible en este momento, se puede plantear que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo y, por lo tanto, al descarrilamiento”, concluyó la CIAF, aclarando que se trata de una línea de investigación preliminar que deberá confirmarse con los análisis finales.
