Ante la captura de Nicolás Maduro, los clubes de ese país corren riesgo de no jugar las competencias internacionales del 2026. Al «Millo» se le abre un camino impensado.
La detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos generó un impacto a nivel internacional y abrió un escenario de incertidumbre en Venezuela, cuyas consecuencias comenzaron a reflejarse también en el ámbito deportivo. La primera medida fue la suspensión indefinida de la liga venezolana de béisbol, mientras crecen las dudas sobre el desarrollo de las competencias continentales organizadas por la Conmebol.
En ese contexto, surge la incertidumbre sobre la participación de los clubes venezolanos en la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Si bien el torneo local se encuentra actualmente en receso, el reinicio previsto para el 30 de enero aparece como poco probable ante la situación política e institucional del país.
En la Copa Libertadores, los equipos venezolanos clasificados son Universidad Central, Deportivo La Guaira, Carabobo y Deportivo Táchira. En tanto, Puerto Cabello, Monagas, Caracas y Metropolitanos participarán de la Copa Sudamericana. Por el momento, no se evalúa la exclusión de los clubes, aunque una de las alternativas que analiza la Conmebol es el cambio de localía para garantizar la normal organización de los encuentros.
El primer equipo venezolano en competir será Deportivo Táchira, que deberá enfrentar a The Strongest en la Fase 1 de la Libertadores. El partido de vuelta está programado para el 10 de febrero en Venezuela, aunque no se descarta que la sede sea modificada si el escenario actual persiste.
Posteriormente, Carabobo disputará la Fase 2 de la Libertadores entre el 17 y el 26 de febrero. Los equipos que participarán en la Copa Sudamericana, todos en fase preliminar, debutarán a comienzos de marzo. En ese marco, la Conmebol seguirá de cerca la evolución de la situación para tomar una determinación definitiva.
Por su parte, Deportivo La Guaira y Universidad Central, que comenzarán su participación directamente en la fase de grupos de la Libertadores prevista para abril, son los clubes que cuentan con mayores posibilidades de mantener su localía.
Hasta el momento de la detención de Maduro, la Conmebol no había dispuesto cambios de sede para los clubes venezolanos, pese a las dificultades logísticas que enfrentaron delegaciones extranjeras para ingresar al país. Sin embargo, el nuevo escenario podría modificar ese criterio.
Existen antecedentes recientes de este tipo de decisiones. En 2021, debido a la crisis social y los episodios de violencia en Colombia, la Conmebol dispuso que los equipos de ese país jugaran como locales en Paraguay durante sus compromisos internacionales.
Ante este panorama, y a la espera de definiciones oficiales, los clubes participantes permanecen atentos a una posible reubicación de las sedes, lo que podría derivar en partidos disputados en escenarios neutrales tanto en la Libertadores como en la Sudamericana.
