El Millonario sufrió dos golpes en el Monumental, pero encontró oxígeno sobre el final gracias a un derechazo de Martínez Quarta que dejó la serie abierta.
River Plate vivió una noche de contrastes en el Monumental. En el partido de ida por los cuartos de final de la Copa Libertadores, el equipo de Marcelo Gallardo cayó 2-1 ante Palmeiras, pero logró mantener viva la esperanza gracias a un gol agónico de Lucas Martínez Quarta que dejó la serie abierta de cara a la revancha en São Paulo.
El conjunto brasileño sorprendió con dos goles, uno en el comienzo del partido y el segundo en el complemento. Sin embargo, cuando el partido parecía sentenciado, apareció el defensor millonario con un derechazo desde fuera del área que se desvió y desató el desahogo en Núñez. El tanto, a los 44 minutos del segundo tiempo, no solo decoró el resultado, sino, le dio a River la dosis de ilusión necesaria para encarar la vuelta en San Pablo.
La serie se definirá el próximo miércoles a las 21.30 en el Allianz Parque. River viajará sabiendo que un solo gol iguala la llave y que la hazaña es posible. “Sabemos que quedamos en desventajas, pero tenemos un equipo muy bueno y tenemos con qué ir a darlo vuelta en Brasil”, exclamó Nacho Fernández tras el partido.
También hubo lugar para una polémica, liego de que Weverton, arquero brasileño, impactara su rodilla en la espalda de Montiel antes de rechazar con los puños. El VAR llamó al árbitro Valenzuela por la falta y hubiese sido penal, de no ser porque el lateral estaba en offside milimétrico.
⚽🏆 ¡NADIE LO CREÍA!
Insólito momento en el Monumental con el festejo por el penal que no fue después de la explicación del árbitro Valenzuela.#River #Palmeiras
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— ESPN Argentina (@ESPNArgentina) September 18, 2025
