Qué puede aprender Venezuela de Chile y Japón para construir edificios resistentes a los terremotos

Cómo es el sistema de edificación sobre «patines».


Los terremotos que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio dejó una devastadora estela de destrucción. Según cifras oficiales, más de 4.700 personas murieron, 856 edificios resultaron afectados y 190 colapsaron, reabriendo el debate sobre la calidad de las construcciones y la preparación frente a eventos sísmicos.

Ante esta tragedia, especialistas en ingeniería estructural señalan que países como Chile y Japón han desarrollado tecnologías y normas de construcción capaces de reducir drásticamente los daños provocados por terremotos de gran magnitud.

Cómo funcionan los edificios antisísmicos

Los expertos explican que existen dos enfoques principales para diseñar edificaciones resistentes a los sismos. El primero, utilizado en la mayoría de las normas internacionales, busca que el edificio pueda sufrir daños durante un terremoto intenso, pero sin llegar a colapsar y poner en riesgo la vida de las personas.

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El segundo incorpora tecnologías modernas, como aisladores sísmicos y disipadores de energía, que permiten que la estructura permanezca prácticamente intacta incluso después de un fuerte movimiento telúrico. Estas soluciones pueden reducir el movimiento del edificio entre ocho y diez veces durante un sismo.

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Edificios «sobre patines»

Una de las tecnologías más utilizadas en Chile consiste en instalar aisladores sísmicos entre los cimientos y la estructura del edificio.

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Estos dispositivos funcionan como una especie de «patines», permitiendo que el suelo se mueva durante el terremoto sin transmitir toda esa energía a la construcción.

En Chile, prácticamente todos los hospitales cuentan con este sistema para garantizar que continúen operando después de un terremoto, mientras que en Japón su utilización es cada vez más común en distintos tipos de edificaciones.

Otra solución son los disipadores de energía, que actúan de manera similar a los amortiguadores de un automóvil. Su función es absorber parte de la energía liberada durante el sismo y reducir la deformación de la estructura.

Los errores que pueden provocar el colapso de un edificio

Los especialistas sostienen que muchas de las imágenes registradas tras el terremoto en Venezuela muestran indicios de fallas estructurales.

Entre los principales problemas detectados se encuentran:

  • Insuficiente cantidad de acero de refuerzo (enfierradura).
  • Falta de estribos que sujeten correctamente las columnas.
  • Hormigón de baja calidad por exceso de agua o arena.
  • Deficiente unión entre columnas, vigas y losas.
  • Primeros pisos demasiado abiertos para comercios o estacionamientos, conocidos como «pisos blandos», que suelen colapsar primero durante un terremoto.

El papel del suelo durante un terremoto

Además de la calidad de la construcción, el terreno sobre el que se levanta un edificio también resulta determinante.

Los expertos advierten que los suelos blandos pueden amplificar el movimiento sísmico y generar fenómenos como la resonancia, que incrementa las vibraciones de la estructura.

Otro riesgo es la licuefacción, un proceso por el cual un suelo saturado de agua pierde resistencia y se comporta como un líquido, provocando que los edificios se hundan o vuelquen. Por eso, los estudios geotécnicos son fundamentales antes de iniciar cualquier obra.

Las normas de construcción, la clave para salvar vidas

Los ingenieros coinciden en que disponer de normas antisísmicas no es suficiente si estas no se cumplen de manera rigurosa.

La calidad de los materiales, los controles durante la construcción y el respeto por los estándares técnicos son factores decisivos para evitar tragedias como la ocurrida en Venezuela.

Para los especialistas, la experiencia de países como Chile y Japón demuestra que combinar tecnologías modernas con estrictos controles de calidad puede marcar la diferencia entre un edificio que resiste un terremoto y otro que colapsa.

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