Qué es el propofol: la droga que investiga la Justicia por la muerte de un anestesista del Hospital Italiano

El fallecimiento de Alejandro Zalazar en Palermo desembocó en una causa que investiga el robo de una sustancia peligrosa para realizar «viajes controlados» fuera del ámbito médico.


La muerte de Alejandro Zalazar, un anestesista residente de 29 años, destapó una trama de presuntas irregularidades en hospitales públicos y privados de la Ciudad de Buenos Aires, con eje en el robo de fentanilo y propofol para su consumo fuera del ámbito médico.

Según supo Notas de Actualidad, el joven conocido como “Alito” se desempeñaba en el Hospital Rivadavia y realizaba una rotación en el Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez. El 20 de febrero debía presentarse a trabajar en la Fundación Favaloro, pero nunca llegó. Horas más tarde, tras un llamado al 911 de su hermana, fue encontrado sin vida en su departamento de Palermo.

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Según fuentes del caso, el cuerpo estaba en el piso de su habitación y tenía una vía intravenosa conectada en el pie derecho, además de jeringas y material descartable a su alrededor. No había signos de violencia ni indicios de participación de terceros, al menos en esta instancia.

La investigación quedó a cargo del fiscal Eduardo Cubría y del juez Santiago Bignone, quienes buscan determinar qué sustancias consumió Zalazar y cuál fue su origen. Aunque todavía no están incorporados los estudios clave al expediente, se presume que las drogas encontradas no se consiguen fuera del circuito hospitalario y podrían ser fácilmente rastreables.

Sospechas de robo y consumo recreativo

El caso escaló cuando comenzaron a circular denuncias sobre una presunta red de sustracción y redistribución de anestésicos entre profesionales de la salud. Según trascendidos, las sustancias tendrían vinculación con el Hospital Italiano, que inició una investigación interna y confirmó que presentó una denuncia ante la Justicia.

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En paralelo, otra causa en manos del fiscal Marcelo Solimine busca unificar distintas presentaciones vinculadas a estas irregularidades, mientras se define qué juzgado continuará con la investigación.

El escándalo ya tuvo consecuencias: se registraron renuncias y licencias de médicos, entre ellos un anestesiólogo de planta del Italiano. Desde la institución señalaron que adoptaron medidas y que ninguna de las personas involucradas continúa en funciones, además de reforzar los controles sobre el manejo de estupefacientes.

“Viajes controlados” y fiestas con anestesia

Uno de los aspectos más inquietantes del caso es la difusión de un audio entre profesionales de la salud que describe la existencia de “fiestas de propofol”. Allí se detalla el uso de bombas de infusión para administrarse estas drogas en reuniones privadas, con personas asignadas para asistir a quienes entraban en estado de apnea.

Aunque estos relatos no fueron confirmados judicialmente, coinciden con las denuncias sobre el uso recreativo de sustancias de uso hospitalario.

El médico toxicólogo Francisco Dadic explicó que el propofol es un anestésico de acción rápida que genera una sedación profunda en pocos segundos. “De hecho, Michael Jackson murió por consumo de propofol”, recordó.

En la práctica médica, se utiliza para procedimientos como videocolonoscopías o para inducir la intubación en pacientes que requieren asistencia respiratoria. Su efecto incluye un paro respiratorio breve, lo que lo vuelve especialmente peligroso fuera de un entorno controlado.

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Dadic también señaló que la sustracción de ampollas es un problema conocido, pese a los controles existentes. “Puede haber sobrantes tras una intervención y ahí se puede generar la sustracción”, explicó.

El concepto de “viaje controlado”, habitual en el consumo de alucinógenos, aparece en este caso asociado a anestésicos. Aunque no es una práctica extendida, el especialista advirtió que tampoco es completamente inusual.

Mientras avanzan las pericias toxicológicas y el análisis del celular de Zalazar, la Justicia intenta determinar si su muerte está vinculada a esta presunta red. El caso ya encendió alarmas en el sistema de salud por el manejo de sustancias críticas y los riesgos de su uso indebido fuera del ámbito médico.

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