El ministro de Economía explicó que factores monetarios incidieron en la inflación reciente y aseguró que a partir del segundo trimestre se observará una baja marcada, respaldando el enfoque fiscal y de apertura de la gestión actual
El ministro de economía Luis Caputo anticipó que los próximos 18 meses serán los más favorables para Argentina en décadas, gracias a la estabilización macroeconómica y a la llegada de inversiones, según expresó durante el AmCham Summit 2026 en Buenos Aires. Para Caputo, la estrategia de abrir la economía y reducir el déficit fiscal será el motor de este ciclo positivo, abriendo el camino a una posible etapa de crecimiento sostenido.
Durante su intervención ante cerca de 1.500 representantes del empresariado, sindicatos y funcionarios, el titular del Palacio de Hacienda señaló que existen en la actualidad 35 proyectos inversión ingresados, que en conjunto suman USD 85.000 millones. El ministro explicó que estos proyectos son consecuencia de los incentivos implementados, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), diseñados para recuperar la confianza del sector privado y traducirse en mayor actividad económica a mediano plazo.
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La dinámica reciente de la inflación y el impacto en la economía fueron eje del discurso. Caputo detalló que el proceso de desinflación, que había cobrado fuerza, sufrió un freno en el período previo a las elecciones como resultado de una “dolarización masiva” y una marcada caída en la demanda de dinero. Subrayó que, “como sabemos, la inflación es un fenómeno monetario”. Este contexto llevó a que Argentina creciera 4,4% en 2023, una cifra inferior al 7% que, de acuerdo a Caputo, “podría haber alcanzado” si se hubiera superado la incertidumbre electoral. El ministro proyectó una recuperación de la demanda y aseguró: “A partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación muy importante y mayor crecimiento. La inflación va a tener certificado de defunción”.
El Gobierno impulsa una apertura con foco en infraestructura y reducción del déficit
Otra arista destacada por Caputo fue el desarrollo de infraestructura. Informó que en los próximos meses se licitarán 12.000 kilómetros de rutas nacionales y que se está canalizando financiamiento a las provincias para obras de mejora vial. Esta apuesta busca potenciar la conectividad y la competitividad productiva, en línea con la apertura económica planteada por la actual gestión.
En relación a la estructura productiva y el mercado de trabajo, el ministro cuestionó el persistente “costo argentino”, identificándolo como responsable del cierre de empresas en el pasado reciente. Señaló que bajo el régimen anterior muchos actores optaban por estrategias conservadoras ante la falta de incentivos a la competencia: “En muchos casos, con lo que comúnmente se denomina ‘cazar en el zoológico’”, sostuvo.
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Según Caputo, hoy la dinámica cambió: “Ya no hay déficit, y eso permite que, en lugar de subir impuestos, se los esté bajando. Al mismo tiempo, se reduce el costo argentino. Al no tener que financiar ese déficit —y mucho menos con emisión— también disminuye la inflación”. Planteó además que la apertura fomenta la competencia internacional, aunque aclaró que “la reacción frente a este nuevo escenario varía según cada uno”.
En este sentido, el ministro mostró dos ejemplos contrapuestos: Fate y Lumilagro. Fate, explicó Caputo, eligió cesar operaciones ante las nuevas condiciones de mercado. Por el contrario, Lumilagro “decidió invertir y adaptarse», alcanzando «récord de ventas y exportando”. Para el ministro, la competencia beneficia directamente a la ciudadanía: “Hoy puede comprar termos —tanto importados como nacionales— de mejor calidad y a menor precio. Esa es la principal diferencia que genera la competencia”.
El empleo informal y la reconversión industrial en el modelo oficial
En cuanto al crecimiento del empleo informal, Caputo reconoció que esta tendencia responde a un proceso de reconversión y terciarización de la economía, una dinámica no exclusiva de Argentina sino observada en “muchos países, incluso en economías centrales, donde se registran muchísimos despidos”. Aseguró que abandonar el modelo anterior responde a la existencia de “evidencia empírica de su fracaso, no solo en Argentina, sino a nivel global”.
El ministro puso énfasis en que el crecimiento debe ser genuino y apoyado en el aumento de inversiones, y no mera consecuencia de una “demanda de dinero colapsada porque la gente tiene miedo de tener pesos en el bolsillo”. En sus palabras, “eso no es un crecimiento sano ni duradero. Lo único que genera es más pobreza. Para que haya empleo, tiene que haber inversión”.
Las definiciones de Luis Caputo en el AmCham Summit 2026 reflejan la apuesta oficial por un modelo centrado en la apertura económica, reducción del déficit y atracción de capitales privados como respuestas al estancamiento argentino de los últimos años, planteando la expectativa de un ciclo de crecimiento y estabilidad inéditos en décadas.
