Los osos panda Xiao Xiao y Lei Lei fueron despedidos el mes pasado entre lágrimas en el Zoológico Ueno de Tokio por miles de japoneses, antes de ser enviados de regreso a China.
El hecho, que dejó a Japón sin pandas chinos por primera vez en décadas, se convirtió en uno de los últimos símbolos del deterioro de las relaciones entre China y Japón. Desde que la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, hizo comentarios que llevaron las relaciones con China a su nivel más bajo en años, Pekín ha aumentado la presión por diversas vías.
Lo ha hecho enviando buques de guerra, restringiendo las exportaciones de tierras raras, frenando el turismo chino, cancelando conciertos e incluso recuperando a sus pandas. Mientras Takaichi inicia un nuevo mandato, tras obtener un respaldo histórico en las recientes elecciones anticipadas, los analistas advierten que China y Japón tendrán dificultades para reducir la tensión y que la relación no se recuperará pronto.
MIRÁ TAMBIÉN: Año Nuevo Lunar 2026: así celebramos el del Caballo de Fuego

Las declaraciones
La disputa empezó en noviembre, cuando Takaichi pareció sugerir que Japón activaría su fuerza de autodefensa en caso de un ataque a Taiwán. China considera a Taiwán como una provincia propia rebelde y no ha descartado el uso de la fuerza para «reunificarse» con ella algún día. Taiwán, que se gobierna de forma independiente desde hace décadas, considera a EE.UU. como un aliado clave que se ha comprometido a ayudarla a defenderse.
