Las claves detrás de la relación bilateral que se consolidó bajo el Gobierno de Milei, pese al estrecho vínculo construido con EEUU.
La compleja relación entre Javier Milei y Mauricio Macri volvió a cruzarse con un debate de fondo que excede la política doméstica y se mete de lleno en la economía global. El líder del PRO advirtió que, más allá del vínculo privilegiado que el actual Gobierno construyó con Estados Unidos, China resulta “más complementaria” para la Argentina desde el punto de vista comercial. Los datos recientes parecen respaldar esa mirada.
El gigante asiático se consolidó como principal socio comercial del país, incluso mientras observa con cautela el acercamiento entre Milei y el expresidente norteamericano Donald Trump. En paralelo, el mundo empresario local sigue de cerca el fenómeno: el agro aprovecha la demanda china de soja y carne, pero la industria encendió alarmas por el impacto de las importaciones. El congreso regional de la siderurgia de Alacero y las advertencias del Grupo Techint sobre la producción subsidiada china reflejan una preocupación que va en aumento.
La Unión Europea avanza para excluir a empresas chinas de las telecomunicaciones estratégicas
El escenario se completa con un dato clave: las ventas de plataformas de e-commerce chinas como Shein y Temu crecieron cerca de un 240% interanual, profundizando un déficit comercial que en lo que va de 2025 ronda los US$ 7.000 millones.
El peso comercial y las inversiones estratégicas
La relación con China va mucho más allá del intercambio de bienes. Argentina mantiene activo un swap de monedas por US$ 5.000 millones, renovado hasta abril de 2026, que permite afrontar pagos de importaciones, compromisos de deuda o intervenciones cambiarias. Ese respaldo financiero se volvió un factor central en la estabilidad reciente.
La presencia china se extiende a proyectos estratégicos. En Neuquén funciona desde 2018 la única estación de observación espacial que Beijing tiene fuera de su territorio, fruto de acuerdos firmados durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner entre la Agencia Espacial China y la CONAE, que garantizan a la Argentina el acceso al 10% del tiempo de uso de la antena. También siguen paralizadas las represas hidroeléctricas en Santa Cruz, un proyecto de US$ 4.714 millones frenado desde 2023 por falta de financiamiento.
China anunció que mantendrá exportaciones libres de carne argentina
El interés se replica en la minería. Empresas chinas tienen inversiones en litio, plata, oro, cobre e hierro en provincias como Jujuy, Salta, Catamarca, San Juan, Río Negro y Chubut. Bajo el RIGI, la firma Ganfeng Lithium presentó un proyecto por US$ 270 millones en el Salar de Llullaillaco, pero fue rechazado por no cumplir con los requisitos de nuevas inversiones. Aun así, el año pasado China se comprometió a invertir US$ 3.383 millones en siete proyectos de litio en el norte argentino.
En el agro, el vínculo es todavía más contundente: China es el principal destino de la soja argentina y absorbe cerca del 70% de la carne vacuna exportada, al punto de haber habilitado frigoríficos propios en el país para asegurar la calidad de los envíos.
Déficit, swap y la pulseada con Estados Unidos
Pese a esa relación estratégica, el desequilibrio comercial se profundiza. Según el INDEC, solo en los primeros nueve meses de 2025 el intercambio bilateral dejó un saldo negativo de US$ 6.572 millones, impulsado en parte por la apertura importadora y el boom del comercio digital. Argentina es hoy el único país de la región con déficit frente a China: Brasil registra un superávit de US$ 63.000 millones, Chile exporta siete veces más y Uruguay también mantiene números positivos.
En ese contexto, Estados Unidos presiona para que la Argentina abandone el swap chino y ofrece a cambio un acuerdo por US$ 20.000 millones, cuatro veces superior. Ese respaldo fue clave para desactivar la tensión cambiaria de octubre pasado. La incógnita es qué ocurrirá en abril de 2026, cuando vuelva a discutirse la continuidad del acuerdo con Beijing.
Milei reafirmó su alineamiento con Estados Unidos pero descartó romper vínculos con China
A esto se suma la inquietud china por el principio de acuerdo bilateral de “libre comercio” entre Argentina y Estados Unidos, que contempla preferencias arancelarias y compromisos en materia de subsidios y propiedad intelectual. Declaraciones del secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, quien aseguró que Milei se comprometió a “sacar a China de la Argentina”, profundizaron la desconfianza.
El propio Presidente ya anticipó que las diferencias ideológicas no impedirán el intercambio comercial, pero el dilema persiste. Entre el alineamiento político y la realidad de los números, la Argentina vuelve a enfrentar una decisión estratégica: pragmatismo económico o coherencia ideológica.
