La Organización de Estados Americanos realizó hoy una reunión en la que ratificaron que Nicolás Maduro cometió fraude en las elecciones de 2024 para que Edmundo González Urrutia no pudiera asumir la presidencia del país. Además, aseguraron que la dictadura utilizó el poder de represión del Estado para silenciar a los opositores de dicho partido.
Múltiples delegaciones de países americanos se reunieron para escuchar a Gloria Monique De Mees, relatora para Venezuela de la CIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos), quien expuso sus argumentos y datos para justificar el fraude vivido por el pueblo venezolano.
Comenzó por el escándalo electoral que significó el propio escrutinio: “Más de un año después, el Consejo Nacional Electoral aún no ha publicado las actas necesarias para verificar los resultados que declaró a favor de Nicolás Maduro. Esta negativa a proporcionar incluso los datos electorales más básicos viola las leyes nacionales y las normas internacionales”.
Sobre las violaciones a la libertad de expresión y la democracia, comentó que “el propio Maduro declaró públicamente que más de 2.000 personas habían sido detenidas en relación con las protestas postelectorales (…) De las 25 muertes documentadas, 24 fueron causadas por heridas de bala en la cabeza y el tórax, y una por una paliza mortal. Solo una víctima pertenecía a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB); las demás eran todas civiles».
Los principales países que participaron con intervenciones críticas hacia el sistema venezolano fueron Costa Rica, Estados Unidos, Canadá, Paraguay, Perú, Guatemala y Ecuador.
Brasil no participó de la discusión. Lula da Silva apeló al principio de la no injerencia en los asuntos internos.
Por su parte, México, Colombia y Bolivia decidieron optar por el silencio diplomático.
