Fue protagonista de obras emblemáticas del cine y el teatro: un recorrido por su extensa carrera y su exitoso paso por la Argentina.
El actor Eusebio Poncela, referente indiscutido del teatro y el cine español, falleció este miércoles a los 79 años en El Escorial. Protagonista de títulos emblemáticos como Arrebato y La ley del deseo, dejó una trayectoria marcada por la versatilidad artística y una constante búsqueda de autenticidad, que lo convirtieron en una figura central de la cultura ibérica.
De Vallecas a los escenarios
Nacido en Madrid el 15 de septiembre de 1945, Poncela creció en el barrio de Vallecas, en un entorno obrero atravesado por la posguerra. Su carácter inquieto se manifestó desde niño con fugas de casa y expulsiones escolares. La influencia de su familia, vinculada al compromiso social y al arte, fue determinante en su formación.
Tras graduarse en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), inició su carrera teatral en los años 60. Debutó con Mariana Pineda de Federico García Lorca y pronto obtuvo reconocimiento en obras como Romeo y Julieta y Marat-Sade, dirigida por Adolfo Marsillach.
En los 70 comenzó a alternar el teatro con el cine y la televisión, participando en producciones como Estudio 1 y películas como Fuenteovejuna o La muerte del escorpión. Su estilo lo llevó a ser definido como un actor “desobediente, marginal y descarado”.
El salto al cine de culto y la consagración
En 1979 llegó su papel consagratorio en Arrebato, de Iván Zulueta, una película que con el tiempo se transformó en obra de culto. Poco después protagonizó Operación Ogro y en 1982 alcanzó gran popularidad con la serie Los gozos y las sombras.
Su vínculo con Pedro Almodóvar marcó uno de los momentos más destacados de su carrera. En 1986 participó en Matador y un año más tarde protagonizó La ley del deseo, donde interpretó a Pablo, un director de cine homosexual cuya historia con el personaje de Antonio Banderas se convirtió en un hito dentro de la filmografía española.
Durante los años 80 y 90 trabajó con cineastas como Carlos Saura, Imanol Uribe y Pilar Miró, y se destacó en títulos como El Dorado, El rey pasmado y Werther.
Lucha personal y nuevas etapas
A lo largo de su vida, Poncela enfrentó una prolongada adicción a la heroína, que logró superar tras su traslado a Ushuaia (Argentina). Allí inició un proceso de desintoxicación y recorrió la Patagonia y los Andes. Durante esa etapa residió en la casa de Cecilia Roth y Fito Páez, y recibió la propuesta de Adolfo Aristarain para interpretar a Dante en Martín (Hache), papel que le valió grandes elogios.
Su versatilidad también se reflejó en otras facetas: fue pintor, guionista y productor. Incluso en 1993 protagonizó el videoclip Matador de Los Fabulosos Cadillacs.
En el siglo XXI continuó trabajando en cine, teatro y televisión. Entre sus últimos papeles destacados figuran Intacto, por el que fue candidato al Premio Goya, y sus interpretaciones del cardenal Cisneros en Isabel, Carlos, Rey Emperador y El Ministerio del Tiempo.
Un legado para la cultura española
Con una carrera que abarcó más de cinco décadas, Eusebio Poncela dejó una marca imborrable en la historia del cine y el teatro. Su muerte representa la despedida de un artista que nunca renunció a la autenticidad y que supo construir un legado cultural que trasciende generaciones.
