El actor murió a los 86 años y dejó una marca indeleble en la cultura argentina tras más de seis décadas de carrera.
La muerte de Luis Brandoni, a los 86 años, cierra una de las trayectorias más extensas y reconocidas del espectáculo argentino. Internado en terapia intensiva tras sufrir un hematoma producto de una caída en su casa, el actor falleció este lunes y dejó un legado que atraviesa generaciones.
Nacido el 18 de abril de 1940 en Dock Sud, Brandoni desarrolló una carrera que combinó cine, televisión y, sobre todo, teatro, el ámbito que siempre consideró su verdadero hogar artístico. Su debut profesional fue en 1962 en el Teatro Coliseo y, desde entonces, construyó una identidad marcada por el compromiso con obras nacionales y personajes profundamente humanos.
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A lo largo de su carrera participó en más de 60 películas, muchas de ellas convertidas en clásicos del cine argentino como La Patagonia rebelde, La tregua, Darse cuenta, Esperando la carroza y La Odisea de los giles. En esta última consolidó su vigencia en el cine contemporáneo, mientras que en Esperando la carroza dejó una de las frases más recordadas del cine nacional: la de “las tres empanadas”, que él mismo definía como una escena más triste que humorística.
En televisión también fue protagonista de ciclos populares que marcaron época. Su papel en Mi cuñado, junto a Ricardo Darín, lo convirtió en una figura masiva, mientras que en ficciones como Durmiendo con mi jefe, El hombre de tu vida y Un gallo para Esculapio demostró su versatilidad para adaptarse a distintos registros.
El teatro como eje de su carrera
Si bien su popularidad se multiplicó en la pantalla, Brandoni siempre sostuvo que el teatro era el espacio donde mejor se expresaba como actor. Allí protagonizó cerca de 70 obras, entre ellas títulos fundamentales como La fiaca, Made in Lanús, Parque Lezama, Gris de ausencia y El pan de la locura.
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Su decisión de priorizar dramaturgos argentinos marcó un rumbo en su carrera y lo convirtió en un referente del teatro nacional: «El teatro es un arte vivo que me sigue sorprendiendo», afirmaba, convencido de que el contacto directo con el público era insustituible.
En sus últimos años continuó activo sobre los escenarios, incluso enfrentando problemas de salud. Su última etapa incluyó funciones junto a Soledad Silveyra, con salas llenas y ovaciones que reflejaban el reconocimiento del público.
Su legado artístico también se proyectó a nivel internacional. En 2023 participó en la serie Nada, donde compartió escena con Robert De Niro, consolidando una carrera que trascendió fronteras.
La muerte de Brandoni marca el final de una generación de actores que definieron el lenguaje del cine y la televisión en Argentina. Su figura queda asociada a una forma de entender la actuación: comprometida, popular y profundamente ligada a la identidad cultural del país.
