Despedir el año y recibir el 1° de enero implica un gasto que no pasa desapercibido para los bolsillos argentinos.
En un contexto de inflación persistente y bolsillos ajustados, despedir el año y recibir el 1° de enero implica un gasto que no pasa desapercibido. Desde cenas familiares hasta escapadas turísticas, los precios para celebrar Año Nuevo en la Argentina muestran fuertes diferencias según el destino y el tipo de plan elegido.
Cenas de Año Nuevo: entre lo casero y lo gastronómico
Para quienes optaron por celebrar en casa, el costo de una cena tradicional de Año Nuevo para cuatro personas —con carnes, ensaladas, bebidas y postre— se ubicó en promedio entre $80.000 y $120.000, dependiendo de la calidad de los productos y la región del país. Los cortes de carne, las bebidas alcohólicas y los productos importados fueron los ítems que más impactaron en el presupuesto.
En bares y restaurantes, en tanto, los menús especiales de Año Nuevo arrancaron en torno a los $40.000 por persona y superaron los $100.000 en propuestas premium, especialmente en zonas turísticas como la Costa Atlántica, Bariloche, Mendoza y Buenos Aires. En muchos casos, los precios incluyeron bebida libre, música en vivo o brindis a la medianoche.

Viajar en Año Nuevo: destinos más elegidos y precios
Las escapadas por Año Nuevo volvieron a ser una de las opciones más buscadas, aunque el costo del transporte y el alojamiento condicionó la decisión de muchos argentinos.
En la Costa Atlántica, alquilar un departamento por una semana para cuatro personas osciló entre $400.000 y $900.000, según la ciudad y la ubicación. Mar del Plata, Pinamar y Cariló encabezaron la lista de destinos más demandados.
En la Patagonia, destinos como Bariloche y San Martín de los Andes mostraron precios aún más elevados: una semana de alojamiento superó en promedio el millón de pesos, a lo que se suman pasajes aéreos que rondaron entre $250.000 y $400.000 por persona, dependiendo de la anticipación de compra.
Para quienes eligieron el interior del país, Córdoba, Mendoza y el Litoral ofrecieron alternativas algo más accesibles, con costos de alojamiento semanal desde $300.000, especialmente en cabañas o alquileres temporarios alejados de los centros turísticos más concurridos.
Escapadas cortas y opciones low cost
Ante el aumento generalizado de precios, muchos optaron por escapadas cortas, de dos o tres noches, o por celebrar Año Nuevo en localidades cercanas a su lugar de residencia. El turismo de cercanía, los campings y los alquileres compartidos aparecieron como estrategias para reducir gastos.
También crecieron las celebraciones al aire libre, reuniones entre amigos y eventos gratuitos organizados por municipios, como recitales y fuegos artificiales, que permitieron festejar sin un impacto económico significativo.
