El entrenador dejó el banco del Merengue tras la derrota ante Barcelona y el nombre del argentino quedó en el centro de la escena. ¿Se va?
La salida del entrenador vasco, tras apenas siete meses en el cargo, respondió a una combinación de malos resultados, decisiones de mercado, conflictos internos y falta de respaldo dirigencial. El nombre de Franco Mastantuono quedó en el centro de la escena.
El despido de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid marcó un nuevo episodio de inestabilidad en la historia reciente del club. La decisión se tomó poco después de la derrota ante el Barcelona en la final de la Supercopa de España y respondió a una serie de factores deportivos y de gestión interna, según reveló el diario Marca.
Uno de los ejes centrales del conflicto fue el mercado de pases. De acuerdo con el medio español, Alonso había solicitado la incorporación de un mediocampista creativo para reforzar el plantel. Sin embargo, la dirigencia optó por invertir cerca de 60 millones de euros en el fichaje del argentino Franco Mastantuono, una cifra similar a la que el Arsenal pagó por Martín Zubimendi.
La apuesta por el joven ex River Plate, de apenas 18 años, generó grandes expectativas, aunque su rendimiento inicial —nueve titularidades en 14 partidos y un solo gol— despertó cuestionamientos prematuros. Tras perder lugar en el equipo y sufrir una lesión de pubalgia, Mastantuono reapareció en la final de la Supercopa, donde Alonso solo le dio 12 minutos en cancha.
El periodista Santiago Siguero, en su análisis de las “cinco causas para una ruptura”, señaló que la responsabilidad no recae exclusivamente en el entrenador: “Xabi pidió un cerebro y el club no se lo dio. Invirtió 60 millones en Mastantuono, prácticamente lo mismo que pagó el Arsenal por Zubimendi”.
La salida de Modric y el vacío en el mediocampo
Otro punto clave fue la salida de Luka Modric, una decisión tomada por la directiva y contraria tanto al deseo del futbolista como al criterio del cuerpo técnico. Según Marca, la partida del croata “dejó el centro del campo del Madrid huérfano de pies finos”, profundizando los problemas de generación de juego y aumentando la presión sobre los refuerzos jóvenes.
Conflictos en el vestuario
El tercer factor que aceleró el final del ciclo fue la relación con Vinicius Junior. Las suplencias del delantero brasileño en el inicio de la temporada generaron malestar y críticas. La tensión se hizo visible en el Clásico frente al Barcelona, cuando Vinicius reaccionó con gestos de enojo tras ser reemplazado. El club decidió no intervenir ni sancionar al jugador, lo que, según la prensa española, debilitó la autoridad de Alonso dentro del vestuario.
A esto se sumó una división interna entre los futbolistas. El entrenador no logró sostener su apuesta por los jóvenes, como Arda Güler y el propio Mastantuono, quienes perdieron protagonismo a medida que los resultados empeoraban. El clima interno terminó por aislar al técnico y erosionar su liderazgo.
Falta de identidad futbolística
El último punto señalado fue la incapacidad del equipo para salir jugando desde el fondo. En la Supercopa, el Real Madrid recurrió de manera reiterada al pelotazo largo, con casi 40 despejes de Thibaut Courtois ante el Atlético de Madrid. Para la dirigencia, esta imagen reflejó la ausencia de una identidad clara y reforzó la sensación de un ciclo agotado.
El adiós de Alonso
Según informó Cadena Ser, las horas finales de Alonso estuvieron marcadas por una reunión con la dirigencia en la que el entrenador expresó su frustración por la falta de respaldo institucional. Desde su entorno aseguraron que el técnico consideró excesivo el poder otorgado a los jugadores y se sintió “desprotegido” por el club.
“Es imposible controlar un vestuario cuando el club se pone siempre del lado de los jugadores y no del entrenador, incluso cuando tiene razón en decisiones deportivas”, habría manifestado Alonso.
En su despedida pública a través de Instagram, el técnico agradeció al club y a la afición:
“Entrenar al Real Madrid ha sido un honor y una responsabilidad. Me voy con respeto, gratitud y el orgullo de haberlo hecho lo mejor posible”.
El balance de su etapa fue de 25 victorias, 4 empates y 5 derrotas en 34 partidos oficiales. A pesar de esos números, el club decidió interrumpir un contrato firmado por tres temporadas. El Real Madrid, segundo en La Liga y séptimo en la Champions League, afrontará ahora los octavos de final de la Copa del Rey bajo la conducción de Álvaro Arbeloa.
