Así lo estiman las proyecciones de las consultoras privadas con los cortes de mediado de mes.
Luego de un arranque de año complicado, el segundo trimestre se perfila como el del quiebre definitivo a favor de la desinflación. Los estudios de las consultoras privados coinciden en que lo más probable es que el aumento del costo de vida sea inferior a 2%.
Por los coletazos de la crisis financiera que derivó en el salvataje de los Estados Unidos, los primeros meses mostraron inflación al alza.
En enero la suba de precios medida por el INDEC fue de 2,9% y la de febrero fue igual. Al desatarse la guerra en Medio Oriente se disparó el precio del petróleo y provocó un ajuste en los valores de los combustibles internos de 25% con lo cual la inflación de marzo fue de 3,4%.
Abril resultó el primer, en buena medida por el acuerdo entre petroleras y refinadoras para sostener el valor de las naftas, y descendió a 2,6%. En mayo cedió otro tanto a 2,1%, pero con los alimentos como señal de alerta porque subieron 2,8%.
En lo que va de junio los datos son diferentes y más alentadores, especialmente en alimentos. En la Casa Rosada es uno de los pocos datos que sacan una mueca de optimismo dentro del tsunami de malas noticias por el caso Adorni.
En su último informe, la consultora Eco Go señaló que la inflación de alimentos en la segunda semana fue de 0,4%, con lo cual en el mes el avance sería de 1,6%.
“Durante la segunda semana de junio, los precios de los alimentos mantuvieron variaciones acotadas: las fuertes subas en las verduras fueron compensadas casi en su totalidad por la caída en el precio de las frutas. Al relevamiento de este período se sumó el incremento del tabaco que, tras no registrar cambios en mayo, presentó una actualización del 5,3%, lo que impulsó el aumento de la categoría”, señaló la firma que lidera la economista Marina Dal Poggetto. Al sumar todas las categorías –y con los ajustes de tarifas ya incorporados- la inflación proyectada para el mes es de 1,9%.
En tanto, el informe de la consultora LCG marcó para la segunda semana de junio un alza de 0,6% en los productos alimenticios de primera necesidad. Esta variación reflejó una aceleración con relación al 0,1% del período previo. No obstante, aún luce compatible con una inflación mensual capaz de quedar debajo de 2%. En esta pesquisa se detectaron aumentos de 2,1% en bebidas, 1,1% en carnes y panificados, que fueron compensados por bajas de 1,3% en dulces y miel, 0,7% en frutas, 0,6% en aceites y 0,4% en verduras.
Por su parte, Equilibra señaló que “nuestros relevamientos apuntan a una nueva baja para junio que podría llevar la inflación por debajo del 2% mensual”.
Entre las razones de este comportamiento precisó que “buena parte del impacto del shock de precios internacionales ya se habría trasladado, además los regulados (básicamente tarifas de servicios públicos) subirían menos que en mayo y el precio de la carne sigue estable”.
Para Analytica en la semana con corte el 12 de junio, la suba de precios de alimentos y bebidas fue de 0,3%, tras el 0,1% de la primera semana. El promedio de las últimas cuatro semanas (incluye las dos últimas de mayo en las que se registraron alzas) es de 2,2%, pero se espera un incremento más acotado para la segunda parte del mes y por lo tanto cerrará en 1,9%.
La canasta de precios de alimentos que analiza Econviews -que dirige Miguel Kiguel- tuvo en la segunda semana de junio una deflación de 0,1%. En las cuatro últimas la suba acumulada es de 2,1%.
El menor pronóstico lo dio la consultora Econométrica, que espera una inflación para junio de 1,8%. Pero en este caso vale hacer la salvedad de que su director, Ramiro Castiñeira, se encuentra muy alineado al Gobierno nacional, incluso encabezando un programa de televisión en la TV Pública junto al ex funcionario de Alberto Fernández, Antonio Aracre.
El conjunto de economistas que publican en el REM había anticipado que la inflación de junio bordearía el 2%. En rigor, el promedio había dado una variación de 2,1%, con lo cual una buena parte de los 44 participantes la ubicó por debajo de 2%.
Este descenso es determinante para los planes del Gobierno que apuesta a que la baja de los precios permita la recuperación de los salarios.
