«Incluso un resultado neutro podría generar alivio”, crece la expectativa por la reacción de los mercados tras las elecciones

Alberto Ades analizó el impacto político y financiero que podrían tener las elecciones legislativas del domingo.

En la antesala de las elecciones legislativas, el economista Alberto Ades trazó un diagnóstico agudo sobre el clima financiero y político que atraviesa la Argentina. En diálogo con el programa Sábado Tempranísimo, Ades sostuvo que el mercado está “posicionado para un desastre”, lo que podría generar una reacción positiva incluso ante un resultado electoral neutro.

“El mercado está muy cargado de dólares, con muy poca acción y muy poco bono. Está descontando un escenario similar al del 7 de septiembre, por eso, si el resultado no es tan malo como se espera, podría haber alivio y una corrección favorable”, explicó. Según Ades, muchos inversores están preparados para lo peor, lo que abre la puerta a una revalorización de activos si el desenlace no resulta tan adverso.

La presión cambiaria y el dilema del corto plazo

Ades también se refirió a la presión sobre el dólar y al rol de la banda cambiaria: “Las tasas de interés están descontando un cambio de régimen. Si el resultado electoral es muy negativo para el gobierno, la presión cambiaria va a continuar, y seguir vendiendo dólares en ese contexto es muy problemático, más aún si son dólares del Tesoro”.

En un escenario más favorable, anticipó que podría haber una caída del dólar y cierta estabilidad temporal. Sin embargo, advirtió que la banda cambiaria “fue diseñada para desaparecer” y que el resultado electoral influirá en los tiempos de esa decisión: “No sé si pensaban eliminarla en abril de 2026 o en diciembre de 2025, pero el resultado va a pesar”.

Largo plazo prometedor, corto plazo exigente

El economista reconoció que las proyecciones de exportaciones energéticas y mineras son alentadoras, pero subrayó que “el problema es llegar al largo plazo”. “Hoy hay que financiar el déficit de cuenta corriente, generar empleo, y que el precio del metro cuadrado en dólares sea atractivo para el que construye. Eso se necesita ahora, no dentro de dos años”, afirmó.

En ese sentido, consideró que un dólar más alto en el presente podría ser funcional, aunque su equivalente ajustado en el futuro sea más bajo: “Es posible que hoy necesites un dólar a 1500, 1600 o 1700, y que dentro de dos años ese número sea 1300 o 1400. Pero hay que llegar”.

Polarización, consensos y el futuro político

Ades también analizó el impacto político de los resultados y la necesidad de construir consensos: “Un escenario superpositivo es difícil de imaginar, la economía está planchada y los temas de corrupción han afectado la credibilidad del gobierno. No hay otra que abrirse y consensuar”.

Sobre el rol de figuras como López Murphy y Javier Milei, señaló que “algo funcionó en esa estrategia de polarización, enojo y bronca que permitió avanzar reformas”. Sin embargo, advirtió que en esta segunda etapa será necesario un giro: “Va a tener que ser más conciliador, más abierto. Eso se verá cuando arme el gabinete”.

 

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