Giro de tensión con YPF, inflación en alza y un adiós clave en el FMI

El aumento de los combustibles incomodó al Gobierno, que teme un impacto electoral. La salida de Gita Gopinath del Fondo también enciende alertas.


El reciente aumento en el precio de los combustibles impulsado por la petrolera YPF provocó una explosión de ira en la Casa Rosada.

Desde el presidente Javier Milei hasta todos sus asesores criticaron la decisión de la petrolera de mayoría estatal, ya que este aumento agrega presión inflacionaria y, por paradójico que parezca, enfría las posibilidades de un triunfo electoral del oficialismo en octubre.

«¿Cómo puede ser posible, mientras hacemos todas las gestiones posibles para evitar tener que entregar las acciones de la empresa, éstos se despachan con un aumento que va a disparar las remarcaciones de precios?«, gritan a los cuatro vientos los asesores cercanos a Milei.

La respuesta desde la petrolera no se hizo esperar. Desde la compañía sostienen que la dispersión de precios con el resto de las empresas competidoras es cada vez más notable, lo que provoca que los consumidores formen largas colas para cargar en los surtidores de YPF, generando un cuello de botella en la producción y en el abastecimiento de los combustibles.

Esto deja prácticamente sin stock a YPF y provoca un desplazamiento de la demanda. Si bien esto mejora los ingresos de la compañía, también lleva a que las plantas destiladoras trabajen a ritmo crítico, sin poder realizar paradas técnicas, esenciales para una industria de extrema seguridad.

La baja de la inflación es la bandera insignia de los libertarios de cara a los comicios legislativos y cualquier suba de precios representa una menor chance de presentar esa propuesta como convincente, frente a un electorado que navega en un océano de dudas entre el romanticismo anacrónico del kirchnerismo y el reformismo ultramoderno de los libertarios.

El tema de la inflación se convirtió en el principal eje de campaña para el oficialismo. Los últimos informes privados señalan que la inflación de julio superaría el 2,5%, lo cual despertó preocupaciones en el cuartel general libertario.

Si bien es cierto que el oficialismo apuesta a generar una revolución en la mente de las nuevas generaciones, no es menos cierto que siempre, repetimos siempre, hay que navegar en la transición.

Y es esa transición la que provoca los mayores dolores de cabeza a la administración Milei. El gobierno necesita mostrar números de crecimiento económico, y también necesita mostrar mejoras en el empleo y los salarios. Para ello, requiere avanzar en una modificación de la legislación laboral que permita a las empresas realizar nuevas contrataciones sin afrontar altos costos fiscales ni riesgos judiciales.

De esta manera, el gobierno convocó al Consejo de Mayo para empezar a tratar una posible reforma laboral que permita dinamizar las contrataciones.

Pero esto encuentra un obstáculo estacional: el receso invernal del Congreso Nacional.

De todas formas, en el gobierno confían en que a partir de agosto se aceleren las actividades y se logre dar pasos firmes para llegar a octubre con cambios en la legislación del trabajo.

Los próximos meses estarán marcados no solo por las elecciones, sino también por la vuelta de los principales referentes externos, tras sus vacaciones, para encarar el nuevo ejercicio.

La salida de la número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, deja un vacío importante para el equipo económico, dada su decidida acción en la renegociación del acuerdo entre el organismo y el país.

Desde el Palacio de Hacienda esperan que la Casa Blanca designe a alguien amigable con el caso argentino, que permita cumplir las metas acordadas con ese organismo.

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