El polémico examen único de residencias de la Facultad de Medicina, que recibió denuncias sobre estudiantes que hicieron trampa en el ingreso, se volvió a rendir y ninguno de los postulantes pudo repetir su nota.
La nueva evaluación tuvo una modalidad mucho más severa para evitar otro incidente como el anterior. Además, no se evaluó a aquellos que pudieron justificar sus altas notas con su historial académico.
De los 117 médicos que tuvieron que revalidar su examen mayor a 90, ninguno pudo volver a revalidar su nota. El gobierno, que ya había denunciado estos casos, analiza deportar a aquellos involucrados que seleccionaron en su visa el motivo “turismo” para rendir este examen.
El postulante ecuatoriano que había utilizado gafas de realidad aumentada para rendir su examen y grabó todo el proceso tampoco pudo repetir su nota: de 92 pasó a 63.

La Asociación de Estudiantes Ecuatorianos repudió toda la situación con un mensaje: “Migrar no es delito, estudiar no es un crimen, aprobar no es un fraude”, y denunció a los medios que instalaron la idea de las trampas en los exámenes.
El ministro de Salud, Mario Lugones, afirmó que “Defender el mérito es garantizar la calidad médica” y que esta nueva instancia evitó que “ocupen lugares privilegiados que no les correspondían”.
