Cuando el control del fuego parecía inminente, las corrientes de aire volvieron a avivar algunas zonas del desastre.
Después del alivio que el descenso de la temperatura trajo ayer a los cientos de bomberos que aun combaten los incendios en el sudoeste bonaerense, la previsión para hoy de máximas en torno a los 35 grados y una rotación del viento al noroeste los obligan a redoblar esfuerzos para mantener controlados los varios focos que aún persisten.
En torno al meridiano V que separa a la provincia de La Pampa, hay frentes activos en Algarrobo y Puan. En este último distrito, el fuego ya quemó unas 35.000 hectáreas del cuartel 10, adyacente al límite provincial.
Desde Algarrobo, una de las localidades más golpeadas del distrito de Villarino por el fuego, anticiparon que le pedirán créditos para alimentar a la hacienda que lograron salvar y reponer el alambrado quemado.
