La entidad financiera no solo intensificó la compra de dólares, sino que también avanzó en ajustes sobre la microestructura del mercado cambiario.
El Gobierno nacional enfrenta una etapa clave en su estrategia económica, marcada por fuertes vencimientos de deuda y la necesidad de consolidar reservas en dólares en un contexto financiero exigente.
Según un análisis publicado por Ámbito y firmado por la periodista Solange Rial, la política oficial se orienta a un objetivo claro: retener la mayor cantidad posible de divisas dentro del sistema. En ese sentido, el Banco Central de la República Argentina no solo intensificó la compra de dólares, sino que también avanzó en ajustes sobre la microestructura del mercado cambiario.
Oficiliazan el bono para los jubilados con 30 años de aportes
Desde el sector financiero sintetizan esta postura en una frase: “de Argentina no se va un solo dólar”, reflejando el endurecimiento de controles y la búsqueda de estabilidad en el frente cambiario.
Los datos acompañan esta tendencia. De acuerdo con la consultora Parakeet Capital, en lo que va de 2026 los fondos comunes de inversión en dólares registraron suscripciones netas por u$s1.500 millones, mientras que los depósitos privados en moneda extranjera ya superan en un 20% los niveles máximos alcanzados durante la gestión de Mauricio Macri.
Este comportamiento responde, en parte, a un cambio en la lógica de los ahorristas: mantener dólares líquidos tiene un costo, lo que incentiva su permanencia dentro del sistema financiero local.
En paralelo, el tipo de cambio muestra una tendencia a la baja. El dólar mayorista se ubicó por debajo de los $1.360, tras caer en ocho de las últimas nueve ruedas, en un contexto donde el Gobierno busca evitar saltos bruscos en la cotización.
La consultora 1816, por su parte, advierte que el endurecimiento reciente de los controles cambiarios también apunta a limitar las operaciones de arbitraje entre los distintos tipos de dólar, lo que permitió al BCRA acelerar la acumulación de reservas y reducir rendimientos en instrumentos atados al MEP.
Además, la estrategia oficial incluye el uso de tasas de interés y manejo de liquidez para establecer un “piso” al dólar y contener la volatilidad financiera. En línea con esto, se prevé que la política de tasas se mantenga relativamente flexible al menos hasta mayo.
En términos concretos, los resultados del Banco Central muestran un fuerte ritmo de intervención: en los primeros 70 días del año logró uno de los mejores desempeños de la última década en compra de divisas. Solo en abril, el promedio diario de adquisiciones se duplicó hasta los u$s160 millones.
Fuerte advertencia desde el sector pyme: “Así no se puede sostener”
El saldo acumulado del mes ya alcanza los u$s1.634 millones, y en lo que va del año la entidad suma más de u$s6.000 millones, acercándose a la meta anual de u$s10.000 millones.
En este escenario, el Gobierno intenta equilibrar múltiples variables: sostener el nivel de reservas, evitar una disparada del dólar y cumplir con sus compromisos de deuda, en una dinámica que mantiene en tensión al mercado financiero.
