Finlandia, Dinamarca, Francia, Alemania y otros ocho países reclamaron una estrategia europea más activa ante el avance de Rusia, el interés de EEUU y la creciente importancia económica de la región.
El Ártico dejó de ser una región remota para convertirse en uno de los principales escenarios de competencia entre las grandes potencias. Doce países europeos reclamaron a la Unión Europea una mayor presencia en la zona y pidieron reforzar la vigilancia, la seguridad de las infraestructuras y la capacidad de respuesta ante posibles amenazas.
Según pudo saber Notas de Actualidad, el pedido surgió durante la Cumbre Europea del Ártico, celebrada en Rovaniemi, Finlandia, donde participaron líderes europeos y representantes de los países con intereses estratégicos en la región.

¿Por qué Europa quiere reforzar su presencia en el Ártico?
El cambio climático, el deshielo y la apertura de nuevas rutas marítimas aumentaron el interés internacional por el Ártico. La región también concentra importantes reservas de hidrocarburos, tierras raras y otros minerales críticos, además de contar con una posición estratégica para las comunicaciones y la defensa.
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Rusia es uno de los principales actores de la zona y controla aproximadamente la mitad de la costa ártica. Moscú también reforzó su presencia militar y mantiene bajo su control la denominada Ruta Marítima del Norte, que atraviesa las aguas próximas a Siberia.
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La Unión Europea considera que estos movimientos, sumados al creciente interés de Estados Unidos y China, obligan al bloque a adoptar una estrategia más activa.
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Los 12 países que reclaman una nueva estrategia europea
El comunicado de la cumbre fue respaldado por Finlandia, Dinamarca, Estonia, Francia, Grecia, Alemania, Letonia, Lituania, Países Bajos, Polonia, Rumania y Suecia.
Los gobiernos pidieron a la Comisión Europea que la próxima estrategia para el Ártico incluya medidas concretas para mejorar la seguridad de la región.
Entre las prioridades planteadas aparecen:
- Mayor vigilancia marítima y espacial.
- Intercambio de información e inteligencia.
- Protección de cables y otras infraestructuras críticas.
- Capacidad para responder a amenazas híbridas.
- Más inversiones en movilidad militar.
- Desarrollo de satélites y comunicaciones digitales.
- Infraestructuras de doble uso, tanto civil como militar.
- Mayor coordinación con la OTAN y otros socios internacionales.
Rusia, Estados Unidos y China, en el centro de la disputa
El avance ruso es uno de los principales motivos de preocupación para los países europeos. Moscú reabrió antiguas bases militares soviéticas, realizó pruebas de misiles y aumentó las capacidades de vigilancia en una región que considera estratégica.
Al mismo tiempo, Estados Unidos y China incrementaron su interés por el Ártico. Washington considera la zona clave para su seguridad y sus rutas comerciales, mientras que Beijing busca ampliar su presencia económica y científica.
La situación se volvió todavía más sensible por Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca. El interés estadounidense por la isla generó preocupación entre los gobiernos europeos y reforzó el debate sobre la capacidad del bloque para proteger sus intereses en el extremo norte.
Groenlandia y las nuevas rutas marítimas
Groenlandia ocupa una posición estratégica por su ubicación entre América del Norte y Europa y por sus recursos naturales. La Unión Europea anunció recientemente un paquete de 200 millones de euros para la isla, mientras busca fortalecer sus vínculos económicos y estratégicos con la región.
El deshielo también está modificando el escenario. El retroceso de la superficie congelada facilita progresivamente la navegación y podría convertir algunas rutas del Ártico en corredores comerciales de mayor importancia durante las próximas décadas.
Los científicos consideran que, si continúa el calentamiento global, algunas zonas podrían ser navegables durante buena parte del año con mucha menos dependencia de los rompehielos.
Un escenario estratégico que también preocupa por el cambio climático
La transformación del Ártico genera oportunidades económicas, pero también importantes riesgos ambientales. Los países europeos señalaron que cualquier desarrollo de la región debe respetar el frágil ecosistema ártico y los derechos de las poblaciones indígenas.
Para Europa, el desafío será encontrar un equilibrio entre seguridad, acceso a materias primas, nuevas rutas comerciales y protección ambiental.
El Ártico ya no es visto como una región distante. El avance de Rusia, la competencia entre Estados Unidos y China y el deshielo provocado por el cambio climático lo convirtieron en un nuevo escenario de disputa geopolítica, donde la Unión Europea busca aumentar su presencia antes de quedar nuevamente relegada.
