El año arranca con la inflación por encima de lo previsto

De cuánto será y qué rubros son los que mayor impacto tendrán en la variación del IPC de enero, según las consultoras.


Por Roberto Pico

La tendencia de la inflación muestra señales mixtas al inicio de 2026, con una resistencia a la baja en el corto plazo pero con proyecciones de desaceleración para los meses siguientes.

Aunque el dato de enero se perfila por encima de las metas iniciales del Gobierno, diversos análisis privados sugieren que el proceso de desinflación interanual podría retomar su curso a partir de febrero.

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El Poder Ejecutivo mantiene la estrategia de congelar la base monetaria como herramienta principal para forzar el colapso de los precios y alinearlos con niveles internacionales.

Esta política se complementa con un esquema cambiario diseñado para evitar que las oscilaciones del dólar se trasladen de forma directa a las góndolas, dado que el Gobierno considera que cualquier movimiento en la divisa impacta en la estructura de costos interna.

Sin embargo, la promesa presidencial de alcanzar una inflación mensual inferior al 1% en agosto fue matizada recientemente ante la persistencia de ciertos indicadores.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), informe que publica el Banco Central y que consolida la opinión de 40 economistas, vaticinaba originalmente una inflación promedio del 2% para enero de 2026.

No obstante, a medida que el mes llega a su fin, esta proyección fue revisada al alza por distintas consultoras que realizan mediciones de alta frecuencia.

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Para la Fundación Libertad y Progreso, la variación de los precios se ubica en 2,6%, lo que representaría una leve caída respecto al 2,8% registrado en diciembre, aunque superaría el cálculo inicial del mercado.

De confirmarse esta cifra del 2,6%, la inflación interanual alcanzaría el 32,1%, marcando una aceleración en la dinámica observada desde el último trimestre del año anterior. A pesar de este dato, analistas como Aldo Abram consideran que febrero podría marcar un punto de inflexión, donde se revierta la tendencia actual y se retome el camino de la desaceleración interanual.

En una línea similar, la consultora EcoGo estima un índice del 2,4% para enero, impulsado por factores estacionales como el rubro de esparcimiento, propio de la temporada de verano.

Un factor determinante en la moderación de las expectativas es el comportamiento de los alimentos.

Según datos de la firma LCG, en las últimas cuatro semanas el incremento en los productos básicos fue inferior al 1%.

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Esta cifra contrasta con el índice general, que se vio afectado por las actualizaciones en los precios de los servicios públicos y los combustibles, segmentos que en varios casos superaron el promedio de inflación general del mes anterior.

Esta disparidad resalta que el núcleo de la inflación en bienes de consumo masivo muestra una mayor desaceleración que el rubro de servicios controlados.

El principal obstáculo para una caída más abrupta de la inflación es la inercia instalada en la economía.

Diversos contratos y servicios, incluyendo el transporte, las cuotas de medicina prepaga, la educación, los combustibles y el sistema de seguridad social, utilizan el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC como referencia para sus ajustes mensuales.

Este mecanismo de indexación genera un piso de incremento que resulta difícil de quebrar en el corto plazo y complica el objetivo oficial de reducir el índice a menos de un punto porcentual para mediados de año.

Esta dinámica tiene consecuencias directas en el consumo y las finanzas públicas.

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La pérdida de poder adquisitivo en salarios y jubilaciones explica la contracción de la actividad económica general. Asimismo, el Gobierno enfrenta un desafío fiscal adicional, ya que una parte sustancial de la deuda en pesos está vinculada al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el cual se ajusta por inflación y demanda un mayor esfuerzo del Tesoro para su cumplimiento.

Hacia adelante, el escenario de medición cambiará con la introducción de una nueva canasta de consumo por parte del INDEC.

A mediados de febrero, el organismo difundirá los datos de enero utilizando un nuevo muestreo que otorga mayor relevancia a los gastos actuales de los hogares, incrementando el peso de los servicios públicos, la telefonía e internet.

Este cambio metodológico busca reflejar con mayor precisión los hábitos de gasto vigentes y será clave para determinar si la expectativa de una caída real de la inflación se materializa en los próximos meses.

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